Página 10. Walter Benjamín: El Ángel de la historia y la chica de la bicicleta. (Ensayo). Segunda Parte. 2/3 Post Plaza de las palabras




Plaza de las palabras en su sección Página 10 presenta El Ángel de la historia y la chica de  la bicicleta,  un ensayo sobre  la pintura  «Ángelus Novus» del pintor suizo Paul Klee y la Tesis sobre la filosofía de la historia de Walter Benjamin. No obstante únicamente se analiza la tesis IX: El ángel de la historia. Tesis  interesante, especulativa y polémica. El ensayo intenta aproximarse desde una visión ecléctica al método de pensamiento de W.Benjamin,   pero enfrenta algunos de sus postulados, que adquieren fuerza contextual al considerar otros autores como Franz Kafka, Ernest Bloch, La escuela de Fráncfort, Gershom Scholem, Herman Hesse, J.P.Sartre, James Joyce. Y los pintores Paul Klee y Edgard Munch. Además reseña las posibles interpretaciones artísticas del cuadro del pintor Klee. Por supuesto aparecen cuatro  personajes más: el cuadro icónico «Ángelus Novus» de Klee, el misterioso Ángel de la historia, el cuadro «El Grito»  de Munch y la intermitente chica de la bicicleta.

El ensayo cuenta  con 34 acápites, y un epílogo. Está dividido en TRES partes: PRIMERA PARTE (12 acápites) LA EXTRAÑA HISTORIA DE UNA PINTURA, EL TALISMÁN DEL PENSAMIENTO, DE FRAGMENTOS Y LIBROS, METODO, APROXIMACIONES AL MÉTODO,  KAFKA, BLOCH, BLOCH Y KAFKA, ANGELES, UNA PRIMERA MIRADA AL ANGEL DE KLEE, LA NOVENA TESIS DE BENJAMIN, UNA SEGUNDA MIRADA AL ANGEL DE KLEE. 

SEGUNDA PARTE (12 acápites) «EL GRITO» DE MUNCH, EL ASOMBRO DEL ANGELUS NOVUS, KLEE EL PINTOR,  UNA MIRADA PERIFÉRICA, DOS PROBLEMAS ANGELICALES, EL REDUCCIONISMO HISTÓRICO, LAS ARTES DE LA MEMORIA COMO HISTORIA, RAZÓN HISTÓRICA, LA RAZÓN DE LOS VENCIDOS, LA HISTORIA TARDA PERO SIEMPRE LLEGA, UN  EJEMPLO MODERNO. 

TERCERA PARTE  (10 acápites y un epilogo) LA RAZON HISTORICA DE HEGEL, LOS HOYOS NEGROS DE LA HISTORIA: LAS FORMAS, LOS HOYOS NEGROS DE LA HISTORIA: LOS CONTENIDOS, PROGRESO, LA MANO TECNOLÓGICA DE LA HISTORIA, MESIANISMO, EL MESIANISMO SEGÚN BENJAMIN, LA FICCION COMO RECURSO HISTORICO, LA IMAGINACION HISTORICA, LA REPRODUCTIBILIDAD TÉCNICA DEL ARTE, EPÍLOGO: CINCO ESCENAS SACADAS DEL BOLSILLO.

SEGUNDA PARTE




XIII
«EL GRITO» DE MUNCH

Paralelamente, al «Ángelus Novus» (1920) del pintor suizo  Klee,  exponemos otro cuadro expresionista famoso por su historia «El Grito» (1893), pintura al oleo, temple y pastel sobre cartón  del pintor noruego Edgard Munch; precursor del expresionismo. El cuadro (en realidad era una serie de cuatro cuadros), pone de relieve una figura en primer plano, con un panorama que se aprecia desde  la colina de Ekeberg. Pintura  tan mediatizada que serviría para ilustrar un libro de Lovecraft o Stephen King o para que un adolescente  elabore un meme horrible en facebook. Pero ambos cuadros, el de Klee y el de Munch,  los condiciona un factor en común, ambos retratan rostros desesperados, tal y como lo ven los espectadores. Y decimos espectadores porque Benjamin fue uno de los pioneros en ir cambiando las coordenadas del análisis del autor al espectador. (8)  Así que el observador, ante esos cuadros, parte de ideas preconcebidas por el objeto en si, quizá la expresión de los rostros. Pero en «El Grito» el terror es más evidente y más inmediato que en el cuadro de Klee. El cuadro de Munch  representa  algo que está sucediendo en el presente. El mismo Munch describe en un pasaje su encuentro con ese sentimiento que le llevó a plasmar en la pintura, lo narra así:   

«Paseaba por un sendero con dos amigos (el sol se puso) de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio (sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad) mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza». (9)

Si en el cuadro de Munch es una escena de algo que pasa en el presente, en el  cuadro de Klee es algo que pasara en el futuro. El cuadro de Munch es un acontecimiento,  el cuadro de Klee es una expectativa. Munch representa la angustia  ontológica del hombre moderno, su insignificancia cada vez mayor  en una transición de siglo, en la cual ya se divisan en el horizonte las altas torres de la tecnología y de la soledad, producto revulsivo de la masificación y uniformidad que abrumará  al hombre moderno.  Sobre este cuadro bastante se ha debatido, si el primer plano de la figura está gritando o es que oye un grito. O quizá ambas cosas a la vez. No obstante, se superpones tres planos comparativos con el cuadro de Klee. La angustia, la figura andrógina, y los contextos borrosos y desnaturalizados de ambos cuadros.

Pero asoma otra condición en juego, en el ángel de Klee respira una preocupación por la humanidad como tal. Y Benjamin cree verla en el rostro de ese ángel. Mientras que en el cuadro de Munch esa preocupación es individual y personal. Los dos tipos borroso  que están al fondo de las vallas, parecen ajenos y sin rostro. Y los pescadores del fiordo, apenas insinuados, están en su faena diaria, ambas micro escenas  ajenas al  dolor que siente la figura del primer plano. Ambos cuadros nos presentan figuras andróginas.




No obstante,  mientras el ángel de Klee calla, y está con la boca semi cerrada la figura de Munch, grita. Ese grito pareciese atravesarle el alma, tan agudo es el dolor del alma que le desnaturaliza el rostro. Por otra parte, en el cuadro de Klee, el ángel tiene un rostro más de asombro que de horror. El de Munch es de horror y es más auditivo que el de Klee que es más visual. Los dos personajes principales tienen algo frente a ellos,  fuera de la escena. No se sabe lo que ve el Ángel de Klee,  y tampoco sabemos qué es lo      que ve la figura angustiada de Munch. El ángel de Klee está estático, no hay movimiento, la figura de Munch está en movimiento: corre. Ambas figuras parecen  perplejas. Aunque en el «Ángelus Novus», se esconde un espacio  para otras posibilidades.




Detalle ampliado del cuadro «El Grito», en el que se distingue
la figura de un ángel en pleno vuelo.  

XIV
EL ANGEL DE MUNCH

Pero antes de devolver el cuadro de Munch al Museo Nacional de Noruega. Un comentario que aunque basado más en una ilusión óptica, vuela por ahí. Al centro, hacia la derecha en lo que parece un lago, al hacer una ampliación uno distingue la silueta trasparente y alada de una figura en pleno vuelo. La figura apenas esta sugerida, pareciese por las espirales que le flanquean y que están por encima de ella, que esta atrapado en el vórtice de un huracán o un torbellino. En realidad en tres cuartos del cuadro están pintados como espirales que atrapan la escena. En esta figura  en pleno vuelo de Munch; que semeja a un ángel que vuela con las alas extendidas, y cuyas líneas se distinguen  perfectamente.  Pero no se distingue la cabeza, que queda oculta por el corte de las alas.  La silueta del ángel está en líneas blancas y va dejando unas estelas del mismo color. Dibujado con trazos casi como trasparente. Al hacer una comparación con las alas puntiagudas del ángel de Klee, perfectamente uno podría creer que por ahí anda el ángel de la historia de Benjamin. Pero ¿qué hace el ángel de Munch 23 años de antes de que Klee pintara su ángel? En un vuelo de un cuadro a otro, quizá un vuelo con escalas. No obstante, el ángel de Munch esta más cerca de la descripción que hace Benjamin en su novena tesis de la filosofía de la historia, que  la figura estática que Klee pinta como ángel. El ángel de Munch esta en pleno vuelo;  mientras que  el ángel de Klee es un ángel que ya ha llegado a alguna parte. 





XV
EL ASOMBRO EN EL ANGEL DE KLEE

El ángel de Klee dirige su mirada con esos ojos desorbitados pero no necesariamente por el  horror o por la destrucción que ve, como afirman muchos especialistas, sino que también podría ser por el  asombro. Y esta es otra interpretación, el Ángel de la Historia ve algo nuevo: el misterio, la revelación, la luz.  Si bien la historia de la humanidad esta plagada de horrores y sangre, también esta plagada de belleza y de actos heroicos. El Ángel de la historia se maravilla porque ve los secretos y misterios de las civilizaciones. El pecado del ángel es que esos misterios no los puede revelar ni comunicar. Desde una perspectiva teológica existen varios versículos bíblicos que se refieren a los misterios y secretos por revelar. No obstante, los misterios no están solo en el futuro sino también en el pasado. Pero por qué el Ángel de la historia al ver el pasado no pudo (y lo decimos en pasado y en tono interrogativo) haber visto cosas maravillosas que nadie antes  vio.

Vuelan un par de hipótesis más sobre el cuadro de Klee que plantea la tesis de dos rostros, uno viendo al pasado y otro al futuro. Uno el rostro que vemos de frente y que ve al pasado, y otro atrás de la cabeza que el espectador no ve y ve al futuro. O podría ser al revés,  el rostro que vemos de frente esta viendo al futuro y el rostro de atrás, está viendo al pasado. Una cabeza con dos rostros: no sabemos que gestos delatan esos rostros. Pero esa tesis está limitada por el cuadro en si, solo existe un rostro visible. En todo caso podríamos aceptar la tesis de una especie de Janos de ojos desorbitados, como si se esforzara por ver, y con un ojo ve el caos y con el otro ve la belleza. Entonces el Ángel de la historia, sorprendido por la revelación gesticula, pero también se siente impotente de cambiar lo que ve y de que hacer.

Entretanto la chica en la bicicleta vuelve a pasar, y mientras avanza ve un accidente, pero no pude hacer nada, porque ella ve hacia atrás, mientras que pedalea la bicicleta hacia adelante, siguiendo el flujo del tráfico. Supongamos para darle un contexto que es una transitada calle de Nueva York o Ámsterdam o quizá Oslo.  Mezclada con un trafico nutrido de peatones, semáforos inteligentes por todos lados y venta de salchichas en la esquina. La chica al fin sale victoriosa, pero lo hace porque ha cambiado la orientación de su mirada, ahora ya únicamente va viendo hacia adelante.        



XVI
KLEE, EL PINTOR

No quisiéramos dejar al otro lado de la orilla a Paul Klee, sin el cual la historia de Benjamin hubiese sido, sino menos brillante, si menos evocadora y poética. Paul Klee, quien antes de elegir la pintura pensaba ser músico, se convirtió en parte de esa vanguardia emancipadora del siglo XX. Pintor de simiente surrealista y expresionista y que remataria en ese mundo carambolero del abstraccionismo geométrico. Su primera intención como pintor fue ser dibujante de comic. Era fundamentalmente un dibujante que luego del estudio de la línea, exploro el claroscuro, jugo con las tonalidades y termino abrazando el color. Una vez dijo: «El color y yo somos uno», pero Klee como todo buen pintor de su tiempo no se contentaba con solo pintar. Y  es que es muy frecuente encontrar en los pintores de esa época que a la par de sus obras pictóricas, escribían sus teorías sobre el arte: color, dibujo, luz,  perspectiva, experimentación. En definitiva eran pintores totales, por eso eran grandes pintores. Ellos conjugaban la gnosis estética del pensamiento y su talento con los pinceles. Solo recordemos los cuadros de Wassily Kandinsky su obra escrita Sobre lo espiritual en el arte (1911). En la actualidad solo se pinta ya no existen pintores que además de pintar vuelquen en el papel sus teorías artísticas. (A menos que sean críticos de arte).Y vale para la pintura lo que se dice en susurros endecasílabos de la poesía, ya  no hay poetas solo poesía.  En la pintura ya no hay pintores solo pinturas.  (Por supuesto, ambas  tesis son muy polémicas) Pero nuestro personaje,  Klee era un pintor de matices delicados, nada de escándalo en su pintura, nada de ruidos altisonantes. Sus pinturas son sencillas pero sugerentes. No  intentaba  impresionar o convencer, solo hacer reflexionar. 

Y aunque algunos de sus cuadros (especialmente sus ángeles) dan la impresión de ser inacabados, por ejemplo el mismo «Ángelus Novus».  Esa característica  no es una novedad. Ya Ortega y Gasset  había señalado en su estudio sobre Velásquez y Goya (1950) que algunos de los cuadros de Velásquez parecían inacabados. Esto es un recurso no solo del arte sino de la ficción, solo recordemos la conocida teoría del iceberg  de Hemingway. La posibilidad estética de atraer más allá de la potencia de las palabras o el imperio de la  imagen, una realidad que solo está tímidamente sugerida. Más que buscar en los cuadros de Klee la belleza per se, irrumpe un arrebato por la contemplación. El de Klee es un ángel expresionista. Pues en ese mundo de ángeles de Klee,  uno pensaría que algunos de sus pinturas podrían haber sido pintados por un niño travieso.  Y nada de escandaloso existe en  ésta afirmación; por algún lado Picasso alguna vez confesó  que se había pasado toda su vida queriendo aprender a pintar como niño. (Y en algunos de sus cuadros casi lo logra).  Klee además de ángeles, pintaba elementos provenientes de la música, la poesía y el sueño. Pero considerables son las interpretaciones del cuadro sobre el ángel,   como notable es lo  poco que sabemos de lo que el mismo Klee pensaba de su obra: «Ángelus Novus». Obra   que le serviría de catapulta para lanzar desde sus pinceladas rápidas, garabateadas y asimétricas,  una representación visual de una nueva filosofía de la historia. Probablemente uno de los pocos cuadros que ha tenido influencia decisiva  sobre una corriente  especifica de la filosofía de los hechos sociales. (Al menos teórica y especulativa)  



XVII
UNA MIRADA PERIFÉRICA

Una mirada más meticulosa del cuadro de Klee permite aventurar algunas ideas.  Dejemos de lado que parece un cuadro dibujado por un niño, podría ser una garabato, algo inacabado, con formas geométricas,  ojos desorbitados  o almendrados como han sugerido varios críticos. El ángel esta mirando algo fuera de la escena, técnica usado en la ficción y el cine. Pero también parece que por el enfoque circular de la luz, que desde fuera de la escena  un reflector le enfoca, y la luz se  concentra con más claridad en el rostro y se ensombrece en las orillas. Pareciera que el ángel viene saliendo de un túnel. Viene de una realidad a otra. O es como una salida triunfal a un escenario y ante los aplausos y ovaciones se queda perplejo.  Nuestro ángel no puede decir nada porque tiene la boca casi cerrada. Salvo lo que nos puede comunicar  con su rostro, que luce desconcertado y distorsionado. Dos garras o dos alas, parecen salir de sus costados. Señal de vuelo o señal de aterrizaje. O al parecer  el ángel se esta viendo en un espejo, un espejo en que no se reconoce, o si se reconoce, lo piensa un par de veces. No parece ser un ángel experimentado, sino que está es su primera misión interplanetaria. Seguramente  ha visto pasar a la chica en bicicleta y se pregunta por qué maneja la bicicleta y siempre va viendo ahora solo para adelante.

Por supuesto que es un ángel feo, desnaturalizado por el trazo impresionista. No podría competir con casi ningún ángel hermoso. Y menos con la belleza del ángel del  cuento El ahogado más hermoso del mundo de García Márquez.  En la pintura se ha abandonado el trazo clásico y  renacentista: la excelsa belleza angelical. Nuestro ángel parece un andrajoso, quizá la rutina del viaje, luce cansado o es un despojo celestial. Parece algo aturdido por lo que ve. O semeja un ángel caído, como aquel ángel que retrato con palabras,  magistralmente,  la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, en su cuento El Ángel Caído. (1986)  El Ángelus Novus no es como   los arcángeles que si tienen sexo., sino que como  todos los ángeles, el «Ángelus Novus» parece asexuado.  Pero más de un crítico ha visto un ángel  con dos sexos.

« La conservadora de arte israelí Ariella Azoulay aportaba una nueva lectura del cuadro de Klee. Contrariamente a la imagen descrita por Benjamin en su alegoría del «Ángel de la historia», donde el ángel miraba al frente con ojos desorbitados, la autora sostenía que el ángel era bizco, y sus ojos en realidad se torcían hacia los lados. Posteriormente, en una reseña del libro de Azoulay, la artista israelí Michal Heiman afirmaba que tanto Benjamin como su compatriota habían pasado por alto un detalle importante de la pintura. Según defendía Heiman en su artículo, Klee habría sugerido la doble naturaleza sexual del ángel dotándolo de un «órgano sexual puntiagudo» y ataviándolo con una falda» (10)



XVIII
DOS PROBLEMAS ANGELICALES

Theodor W. Adorno, intituló la obra de Benjamin Sobre el concepto de historia, conocidas también como Tesis sobre la historia, fueron publicadas por primera vez en Los Ángeles, en 1942. Entre muchos otros temas y subtemas, dado que es un texto complejo, denso  y lleno de sutilezas. Dos son  las preocupaciones mayores de Benjamín en su tesis el Ángel de la historia que serán las que  ahora trataremos brevemente:

 1. La primera preocupación de Benjamín es redimir la historia de los oprimidos y vencidos. Rescatar la otra historia, la historia enterrada, y desenmascarar la historia de los vencedores.

Citamos textualmente: «El académico israelí Galili Sharar (recogiendo el concepto cabalístico de “daño y reparación”, shever vetikkun,  sostiene que el concepto de historia de W.B. envuelve “una débil fuerza mesiánica, una fuerza menor, que se ha comprometido a corregir males”. Así, en su obra “Los restos de la revelación”, manifiesta que «Lo que fue derrotado, y olvidado, y reprimido, y borrado de las páginas de la historia, aún sigue en espera de ser revelado, y por ende, transformado. La redención implica la transformación del pasado». (11)

2. La segunda preocupación de Benjamin es advertir de los peligros del progreso y la tecnología.

La primera es una preocupación noble y muy humana pero tiene sus bemoles. En la propia tesis del Ángel de la historia, el concepto de Benjamin  es una remembranza del pasado. Pero ese pasado no es tal y como lo entendemos ahora, no es una tabla rasa, llena de fechas y hechos. El pasado para Benjamin esta focalizado hacia la redención exclusiva de los derrotados. Visión en que se pone en juego un ejercicio de calistenia de la temporalidad. El pasado tal como lo plantea  Benjamin es un concepto genérico, pero además lo acompaña la práctica de un reduccionismo elíptico de la historia.  Se vale de la rememoración que no es simplemente recordar un hecho sino sacarlo de su horma tradicional y convertirlo en un detonante que puede tener una implicación o consecuencia en un presente que es el «ahora». Sin embargo no logra resolver el problema del pasado.  Solo enuncia el problema. Lo que ve el Ángel, es pasado, pero ¿cómo lo ve?, ¿qué es lo que ve? ¿Y por qué solo ve eso?

El Ángel no puede establecer la diferencia entre la macrohistoria y la microhistoria. Ni en la  temporalidad histórica, para usar las categorías de F. Braudel, la  diferencia entre  la larga duración y el acontecimiento. Es decir, entre la historia lejana y la historia inmediata. Es decir entre personajes lejanos en el tiempo como  Carlomagno o  Nabucodonosor. Y la simple historia de Juan y María, que viven en Los Ángeles o en Buenos Aires; y  que trascurrió hace uno o cinco años, esos personajes no entran en esa historia de Benjamín. Entonces, como queda la historia lejana. No puede ser que todo sea solo caos y muertos y derrotados.  Si el pasado es lo que ya pasó, qué ve el Ángel de lo ocurrido hace un año, una década o hace cincuenta años. En esas fechas tiene que  haber existido ciudades enteras y millones de personas viviendo. Por lo tanto para que el Ángel vea solo destrucción y muertos tiene que ser un pasado muy  lejano, y también tendría que ser un ángel muy fatalista y reduccionista.

 La historia de que nos habla Benjamín es de generalidades y abstracciones. Eso si muy bien amparada en su temporalidad y especificad en el mesianismo. Aunque anclada en un hipotético presente, todo lo deja para que sea el futuro el que resuelva el problema.  Pero además, aun considerando el pasado lejano, y con las infamias de la historia, también tuvieron que ocurrir hechos hermosos y loables. No puede ser que toda la historia sea un simple despojo de residuos, destrucción  y perdedores. En ese contexto esa visión fatalista y apocalíptica (dado su carácter mesiánico) de la historia y del futuro, se la ha trasladado Benjamín a su Ángel de la historia.   

XIX
EL REDUCCIONISMO HISTÓRICO  

En ese intento reduccionista de focalizar la historia solo a determinados aspectos de la misma y a su vez totalizadora en cuanto su método y ensamblaje, casi hay un sesgo determinista es esa tesis. Benjamin, pretende ab reductio atrapar solo ciertos registros de la historia y así transmutarlos como un diestro alquimista medieval en  una nueva historia.  En sentido contrario Wagner intento capturar todos los registros de la música. Y los enciclopedistas franceses todo el saber de la humanidad. (Ahora y de buena fe lo están haciendo los wikepedistas), y  Monet pintar todos los matices de la cambiante y huyente luz en su paraíso terrestre Giverrny.  Todos intentos notables y hermosos, pero inciertos. (A los wikipedistas les damos en beneficio de la duda). Benjamin no aspira a una historia de totalidad sino a una historia a la carta.

No obstante, la historia es demasiado densa y resilente para empaquetarla en una sola teoría, aunque venga acompañada del ángel de la historia. Por supuesto las filosofías de la historia y teorías históricas,  sirven para volver más comprensible la historia. O clasificar e ilustrar aspectos determinados de una época o un periodo histórico. Y a veces hasta descubrir ciertos pasajes escondidos u olvidados. Pero todos esos esfuerzos son insuficientes para convertirse ipso facto en una  historia que reclama exclusividad, totalidad  y además que se proclama salvadora.

Quizá uno de los meritos de Benjamín, es haber apuntado su crítica a coordenadas y conceptos claves que nadie había tocado porque se habían considerado tabúes conceptuales.  Y precisamente en eso descansa la fortaleza de toda  crítica. Toda crítica revaloriza y mueve lo fijo. Por lo tanto, visibiliza cuestiones fundamentales de la estructura y de la razón histórica. Es decir el simple postulado de sus tesis produjo una dialéctica, que sin importar en que bando se inscriba, facilitó el reajuste de las interpretaciones de la cosa histórica: obliga al lector y a los estudiosos del tema  a una segunda mirada. Y eso se lo debemos a Benjamín;  porque además de que tal ejercicio,  es saludable podría  ser también muy provechoso.   


XX
LAS ARTES DE LA  MEMORIA COMO HISTORIA

Un punto clave y positivo en la vision de Benjamin es recurrir a una cierta memoria historica muy sui generis, y propia de la teologia y pensamineot tradicional del judaismo.

En ese contexto esa articulacion hisitorica no pretende conocer la historia como fue o como ocurrio. Sino identificar ciertos recuerdos claves que posibiliten su tesis y tenga consecuencias en el presente. Sobre ese tema de la memoria,  citamos a Steiner sobre ese Arte de la memoria. Concepto que ilustra ese recurso de rememoracion en Benjamin. Dice Steiner , apoyado en Maurice Blanchot  responde a su manera : «Sólo  gracias  a  una  «apuesta  sobre  el  sentido»,  a  una  resurrección  de  las  artes  de  la  memoria,  a  una  tensión  constante  hacia  el  entendimiento,  sólo  gracias  a  la  escucha  del  decir  de  libertad  humana  que  murmura  o  proclama, que susurra o canta todo poema válido, sabríamos retirar del abismo, de la cenizas vivas de la  quemadura  entera,  el  sentido  que  queda  en  nuestra  condición».

A diferencia cuando Steiner recomendaba la memorización de poemas, al hablar de  las Artes de la memoria, aborda otro tipo de memoria. Ya no se trata de una simple memorización de un texto sino más que todo es  la memorización de un evento,  de una actitud. La memoria de una manera de ser.  Ilán Stavans, en su prologo Memoria y Literatura,  antología, Cuentistas judíos, (1994), apoyándose en los estudios críticos de Yosef Hayim Yerushalmi, profesor de Historia Judía en la universidad de Columbia, en Zakhor Jewish Memory and Jewish History (1982). Describe y brinda algunas  aproximaciones a ese raro y emblemático tejido de Las artes de la memoria. En un sentido general, Yerushalmi señala que es un proceso para  preservar la memoria colectiva, en este caso se habla del pueblo judío. «Recordar y ser recordado». «Una manera en que el judío promueve su lealtad a  sus antepasados». Lo hacen, y lo religioso no se puede excluir,  considerando sus dos libros sagrados, el pentateuco o Torah y el Talmud. Es el acto es el de «leer y repetir  la lectura periódicamente ». Esa memoria colectiva, no es el inconsciente colectivo, que planteaba Carl G. Jung, sino que hay diferencias. El  inconsciente colectivo es innato, natural, y pertenece a todos los pueblos, la humanidad toda. Mientras que la memoria  colectiva es « adquirida y artificial», es el esfuerzo y tenacidad en el tiempo, el arte mental  producto de la interacción social entre familias y comunidades de un determinado pueblo. Donde «recordar es participar: es leer acompañado del acto de discutir  e interpretar  las escenas invocadas  en el texto».

 La palabra  Zakhor, es recordar. Se recuerda para no olvidar, para que la cosa recordada no muera. Para Yerushalmi, la  memoria es mneme, en la medida que lo que se recuerda  «es ancestral e inolvidable, no son escenas propias sino ajenas, las inventa, por eso recordar es recrear». Sin embargo ese memoria, ese recordar no es individual, ni son los recuerdos personales. Por eso  Ilán Stavans afirma: «El recuerdo no es un regreso al pasado sino la adaptación  de un evento pretérito  a las circunstancias  del presente; es reorganizar y darle un nuevo significado  a lo perdido». Paralelamente a esas  Artes de la memoria,  se produce varias tensiones, un conflicto entre historia y memoria, porque ese arte de la memoria no se refiere a lo histórico, ni a la  historia como ciencia.  Sino que es  «recordar un tiempo arcaico, inmortal y mítico, y no uno histórico». En ese entendido, Yerishalmi, establece que una cosa es la memoria judía y otra la historia judía. Así se establece una diferencia entre la historia como pasado y la memoria como recuerdo. Es ese postulado las Artes de la memoria: «El interés, se deduce, no es revivir el pasado sino dotarlo de significado; no es preservar un hecho importante tal cual ocurrió sino inyectarlo  de un valor simbólico que lo haga valiosos».

Adicionalmente, esa memoria colectiva, en esas artes de la memoria, se  plantea también la tensión entre  mito e historia, y esa tensión tiene sus consecuencias. Porque hace una diferenciación entre el mito y la historia.  El   Mito apunta «a un pasado fabuloso pero significativo».Solo pensemos en Kafka.  Mientras que la Historia es la «recreación  de hechos  y épocas mesurables». Esto lleva a Stavans a comparar la concepción de la historia para los griegos y para los judíos. Si bien coinciden en que están orientadas a recordar para no ser olvidados. Sin embargo sus procesos y selección de contenidos  son diametralmente opuestas. Para los judíos al prevalecer el mito, se descartar la objetividad, solo importa el significado. Esto desencadena «una interpretación ad infinitum  de textos y leyendas». Mientras que  para los griegos la historia aspira a «la verdad, elimina todo significado aleatoria   y artificial, recrea el pasado tal y como se vivió »  Recapitulando entre memoria colectiva y memoria histórica. La memoria colectiva de los judíos esta más cerca de una epistemología, apunta a lo cualitativo. Mientras que la historia como tal, esta basada más en la historiografía y en lo cuantitativo.  Dicho de otro modo: Las Artes de la memoria, es el proceso  por recuperar la historia de lo espiritual. Mientras que el concepto historicista, es describir y recordar lo humano: acción  y hechos y épocas. Aún el estructuralismo histórico está determinado por medidas o variables cuantificables.  Finalmente, ese proceso de las Artes de la memoria, puede ser visto como un ejercicio espiritual, que se va reinventando en sus múltiples combinaciones e interpretaciones, sin perder sus raíces y permeándose al mundo moderno. En consecuencia, es también valido como un modelo de pensar. Steiner  no lo dice, pero ese es un recurso muy particular por razones históricas y espirituales del pueblo judío. Sobretodo por estar amparado en  las vicisitudes y sobresaltos milenarios que ha padecido el pueblo judío. Pero también se apoya en recursos literarios como la parábola, la alegoría, el mito. Solo pensemos en Kafka, Freud o Walter Benjamin. Pero ese método o recurso dialéctico o especulativo o exegético,  de interpretación sobre interpretación, tampoco es patrimonio exclusivo del pensamiento y tradición  judío. De una u otra manera otros pueblos o comunidades o sociedades  en determinadas circunstancias históricas y temporales lo han aplicado o lo podrían llegar a aplicar. Un ejemplo, aunque muy particular,  y atado a sus propia casuística, contextos y formalidades son los jesuitas, con los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Obra que patentiza  también  otro modelo de pensar y devolver lo histórico. (12)




XXI
RAZÓN HISTÓRICA

Para Ortega y Gasset Ortega, «El hombre no tiene naturaleza, sino historia». En el postulado de Ortega la razón histórica se convierte en la  razón instrumental para entender la historia. Es decir la razón histórica adquiere un grado a posteriori. Y efectúa su juicio desde el presente del historiador.  Benjamin abomina del pasado y también del futuro, se sostiene solo en un hipotético y fugaz «ahora». Su razón histórica es ahistórica  ya que niega la razón histórica vigente, tal y como está escrita. Benjamin busca instalar una razón histórica a su medida. Para lo que tiene que cambiar la comprensión del tiempo y de la masa histórica. El tiempo en Benjamín no es el de un reloj  ni el tiempo cronológico histórico, sino el tiempo mesiánico. Trasladado desde el pasado para operar en el fugaz ahora. Nos parece que la rememoración en la visión de Benjamin tiene algo positivo, y esta muy vinculado más que a la teología cristiana al misticismo o mesianismo judío. Esta asociada a las artes de la memoria, que no es recordar sino darle una significación a un hecho histórico y revertirlo de una dinámica o dialéctica para que ese hecho histórico pueda operar e incidir sobre el mundo real.  No obstante,  vemos tres problemas en la intención de esa razón histórica de Benjamin, quizá su tesis es mas intuitiva que real, mas teológica que histórica, y más especulativa que científica. Benjamin enfrenta tres problemas, a saber:

 1. El problema de la razón histórica, que la historia solo la escriben los vencedores.
 2. El problema que el progreso solo causa destrucción.  
 3. El problema del mesianismo. (Que también envuelve el problema de la causalidad). 

El primer problema;  y con todo y que  Benjamin argumenta atinadamente que la historia la escriben los vencedores. Y no deja de tener  cierta  razón en esa afirmación que condena la razón histórica: la causalidad, el continuum y el progreso (meta hacia la que avanza la historia). Y piensa que al escribir la historia de esa manera, no contribuye a la liberación del hombre. Esa razón histórica es la razón de los vencedores, por lo tanto es una historia espuria que tiene que ser reformada para devolverle la gracia histórica a los redimidos y a los pobres. El materialismo histórico y la visión de la historia de Benjamin
Les asigna una tarea demoledora a los historiadores materialistas, citamos:

 « El historiador no debe tener por tarea relatar y celebrar el triunfo de los vencedores, sino rescatar el recuerdo de los vencidos, una memoria que los ensalce; cada generación debe liberar las cadenas de los que en el pasado fueron sojuzgados, oprimidos.»  (13).

Por supuesto que es una menuda tarea la de los historiadores, si bien es un contrapeso a la historia que solo resalta la gloria de los vencidos, convive también una historia difícil de articular, ese separatismo entre vencidos y derrotados, en ambos casos tiene su propio sesgo. No obstante ese tipo de historia tampoco es inédita totalmente. Hay muchos hechos históricos que de una u otra forma han tocado esa historia de los derrotados y oprimidos, y no es ninguna novedad que se pueda atribuir a las tesis de Benjamín o del materialismo histórico. Solo pensemos, para unos cuantos ejemplos, en tiempos romanos con Espartaco, o la vida inhumana de los esclavos negros antes de la guerra civil en Estados Unidos, o hasta la destrucción de los cataros. Todos esos hechos históricos de los oprimidos han sido ampliamente documentados. Como tales hechos hay miles de historias ya escritas. Muchos de esos hechos o pasajes históricos, incluso han sido llevados al cine. Nadie puede alegar  que han sido ocultados o que no han recibido tratamiento histórico.  Los contrastes históricos también se dan en las obras escritas.  

La teoría de Benjamín  puede parecer comprensible y bien intencionada cuando habla de los oprimidos y los por redimir. Sin embargo, mucho de eso ya se ha hecho y no necesariamente por historiadores del materialismo histórico. Los historiadores marxistas no tienen la exclusividad del tema. Aunque, esta tesis  no puede ser tomada en forma absoluta, tal y como Benjamin lo pretendió. Es una tesis  reivindicativa pero impráctica, porque cómo los redimidos escribieran esa historia. Y aunque otros la escribiesen por ellos, se ha apelado a los historiadores e historiógrafos materialistas.

 «En ese contexto,  el oficio del historiador materialista de recuperar y hacer explotar momentos olvidados y de alimentar la fuerza destructiva y liberadora de la clase El historiógrafo tiene por delante la tarea de salvar y redimir el pasado en el recuerdo» (14)

Finalmente, sobre el párrafo anterior y esa pretendida tesis de Benjamin,  en primer lugar no hay ni habrá jamás una historia totalmente objetiva: ni la delos vencedores ni las de los derrotados. Siempre toda historia llevara cargando en  sus espaldas el sesgo de los que escribieron esa historia. Y a pesar que la historia es considerada una ciencia, en el marco de las ciencias sociales. Esa imposibilidad de elaborar una historia enteramente científica o totalmente libre dela subjetividad humana es una de las condicionantes de la historia. Sobre todo si nos referimos acontecimientos lejanos en el tiempo. La historia no es como la matemática o la física, y aun en la física, existe el principio de incertidumbre del físico cuántico Heisenberg.  En ese contexto, ese síndrome de insuficiencia para plasmar una historia que sea verdadera y realmente objetiva para todos, obliga a que haya diferentes puntos de vista, diferentes autores que aborden un mismo periodo,  u hecho histórico; y esto contribuye a balancear las interpretaciones, y posiblemente  acercar  más  la verdad a la  razón histórica. Al respeto Edward  Hallet Carr, (1965). Afirma certeramente: «Solía decirse que los hechos hablan por sí solos. Es falso, por supuesto. Los hechos sólo hablan cuando el historiador apela a ellos: él decide a qué hechos se da paso, y en qué orden y contexto hacerlo.» (15) Y cada vez más, ya  sea en la historia o historiografía, la tendencia apunta  a que lo que cuenta: «es el de los pensamientos, acciones, relaciones y motivaciones de aquel individuo que escribe la historia, esto es, del historiador.» (16)

XXII
LA RAZÓN DE LOS VENCIDOS

Merece particular interés, por la importancia que le otorga Benjamin,   el asunto de que la historia la escriben los vencedores. Entre los muchos ejemplos de la historia y que aparentemente solo priva el punto de vista de los vencedores. Vale el ejemplo sobre la conquista de México, los vencedores fueron los españoles. Y presumiblemente  escribieron la historia desde el punto de  vista de ellos. Pero aun en ese espacio cerrado de la historia oficial, se les coló Fray Bartolomé de las Casas quien relató el trato inhumano que los españoles hacían con las poblaciones indígenas, sobre todo amparados en la institución de las Encomiendas.  Historia de Indias (1517)  o su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, (1552), obras que apuntan a escribir una crónica o historia que ya no solo refleja la opinión de los vencedores sino que hasta la adversa. Dichas obras contribuyeron a cambiar  las leyes y Carlos V, emitió una nueva ley para regular  y reglamentar las relaciones entre los indios y los españoles: Leyes Nuevas de Indias. (1542)

Se puede agregar a esa corriente la obra de Bernardino de Sahagún misionero de la orden franciscana,  autor de varias obras en náhuatl y en castellano, consideradas por los especialista entre los documentos más notables  para la reconstrucción de la historia del México prehispánico. De entre sus escritos despunta la Historia general de las cosas de la Nueva España, (1540 y 1585), obra que consta de 12 libros, escrita originalmente en náhuatl y luego traducida  al español, aunque su fecha de publicación fue hasta 1829. Es sabido que par a realizar su obra Sahagún se valió de entrevistas directas  entre los nativos mexicanos. Y que su obra por estar documentadas en fuentes y tradiciones directas contribuyo a la etnografía, ya rescatar en parte la visión de los vencidos: de los pueblos indígenas.  
  
Por supuesto, ni Bartolomé de las Casas ni Bernardino Sahagún, tuvieron una tarea fácil. Lucharon contra las opiniones divergentes y  seguramente les costo llegar a instalar su razón histórica. Pero son ejemplos validos que aun con las versiones ofíciales, los historiadores con conciencia y apegada a la verdad histórica, saben hacer historia. Pero aun en ese contexto, historiadores nuevos siguen surgiendo, y retomando el  punto de vista de los vencidos, el historiador Miguel León Portilla, en su obra Visión de los vencidos (1970), con base a documentos en nahual como el Códice Florentino, los Anales de Tlatelolco y los Cantares Mexicanos, recrea históricamente el punto de vista de los indígenas de la conquista.   
         
XXIII
LA HISTORIA TARDA PERO SIEMPRE LLEGA

Puede haber históricamente una postura oficial pero siempre será socavada. O tarde o temprano será contrastada o se le encontraran fisuras. No todos los cronistas e historiadores españoles pensaban lo mismo e interpretaban los hechos del mismo modo. Existen los Archivos de Indias, donde los actuales historiadores  pueden encontrar datos o documentación sobre hechos que corroboren u desvirtúen un determinado pasaje histórico. Un ejemplo notable  es el del historiador hondureño Mario Felipe Martínez Castillo, especialista en el periodo colonial, y que apuntó su mira a la leyenda del famoso cacique lenca Lempira, en su obra Los últimos días de Lempira, cacique indígena que  luchó contra los españoles en las primeras décadas del siglo XV.  El historiador Martínez Castillo en sus diligentes investigaciones halló   en el Archivo General de Indias de Sevilla la Probanza de Méritos, un documento escrito en México en 1558 por Rodrigo Ruíz, documentación que comprobó la existencia histórica del cacique Lempira. (17) La prueba de la existencia del Lempira ocurre después de siglos de haber existido y de siglos de ser solo una leyenda histórica.

Con ángel o sin ángel, con vendedores o sin ellos,  la historia a veces puede ser tardía, pero siempre sabe o sabrá como llegar. En la actualidad casi se sabe casi todo sobre la conquista y todos sabemos como fue esa conquista, y sobre las antiquísimas culturas autóctonas del valle de México y Mesoamérica. De cuando en cuando se siguen encontrando vestigios y rastros de lo que fueron esas culturas. Al final es el lector quien saca sus conclusiones. Uno puede leer uno o varios libros sobre un hecho pasado,  un periodo remoto o un personaje histórico, y siempre encontrara diferentes versiones y enfoques históricos. A cada tramo de historia siempre aparecerá un historiador que vera otras cosas o como diría Hegel encontrara en la documentación  e interpretaciones las «astucias de la historia.»  

XXIV
UN EJEMPLO MODERNO

Un acontecimiento histórico más reciente como lo fue la Segunda Guerra Mundial, y pese a que pudo almacenar  cierto secretismo en algunos aspectos, como los  relacionados a las técnicas y tecnología armamentista  nazi o la génesis del nazismo. En general se sabe una buena parte sobre lo que fue el nazismo y el pensamiento de los jerarcas nazis. No se produjo batalla terrestre, marítima, o aérea sobre la que no haya sido publicado un libro o emprendido una investigación. Que fueron los historiadores americanos e ingleses los que escribieron la historia. Si, pero todo es susceptible de investigación. Es el historiador del presente al elaborar su historia quien podrá encontrar nuevos hallazgos para validar su tesis o armar nuevas interpretaciones o tomar diferentes puntos de vista a las corrientes oficiales.
 
Uno de los historiadores militares ingleses más importantes  B. H. Liddell Hart trató de recrear el punto de vista de los nazis a partir  de entrevistas con el alto mando alemán, llegado incluso a conseguir la colaboración de la familia de Mariscal E. Rommel o entrevistas con  los generales y estrategas militares Heinz Guderian o Erich von Manstein acerca de las estrategias militares usadas por los alemanes. Publicó las notas y comentarios de dichas entrevistas en su obra The Other Side of the Hill.  Su obra magna, sin embargo, que no sería publicada hasta después de su muerte, fue su monumental Historia Militar de la Segunda Guerra Mundial. Y viene al caso que en algún momento de sus investigaciones Lidell Hart llegó a ser acusado de germanófilo y hasta estuvo vigilado por los servicios secretos ingleses.  

Otro historiador ingles,  Antony Beevor (Londres, 1946): da otra versión diferente a la historia oficial inglesa en su obra Arnhem. The Batalle for the bridges. (La batalla por los puentes Crítica, 2018). Antony Beevor, con base a  nuevas fuentes documentales de los archivos, ingleses, holandeses, polacos y alemanes. Donde  sostiene una visión critica de los altos mandos ingleses, sobre una batalla decisiva como lo fue la toma del puente de Arnhem. Su obra apunta a construir la historia desde los de abajo: soldados  y civiles, (es decir las victimas) con base a testimonios, diarios y cartas. Pero esta corriente, tiene también sus antecedentes en la primera guerra mundial, con el historiador Robert Gerwarth, súbdito ingles de origen alemán,  en Los vencidos (‘The Vanquished’, 2016). En esa obra brinda  los puntos de vista de los pueblos y países desmembrados en la Primera Guerra mundial, y en la que sostiene que todas esas opiniones e inconformidad de los vencidos, desembocarían en la Segunda Guerra Mundial.  Querer creer que solo hay una historia y es la de los vencedores, es reducir toda la historia a una historia monolítica, totalitaria  y pétrea, y desmerecer a ciento de historiadores que han encontrado en sus investigaciones  otras versiones no oficiales.

TERCERA PARTE

(Continuara)

LA RAZON HISTORICA DE HEGEL, LOS HOYOS NEGROS DE LA HISTORIA: LAS FORMAS, LOS HOYOS NEGROS DE LA HISTORIA: LOS CONTENIDOS, PROGRESO, LA MANO TECNOLOGÍCA DE LA HISTORIA, MESIANISMO, EL MESIANISMO SEGÚN BENJAMIN, LA FICCION COMO RECURSO HISTORICO, LA IMAGINACION HISTORICA, LA REPRODUCTIBILIDAD TÉCNICA DEL ARTE, EPÍLOGO: CINCO ESCENAS SACADAS DEL BOLSILLO  
Notas bibliográficas

8. Tendencia que después fueron desarrollando en todo su contexto Roland Barthes y los estructuralistas. El grado zero de la escritura (1953) y El placer del texto. Una lección inaugural. (1976)
9. Diario de Edward Munch, 1891
10. Ariella Azoulay Michal Heiman Avner Shapira (12 de julio de 2012). «Walter Benjamin's Berlin, 120 years on» (en inglés). Israel: Diario Haaretz. Ambas escritoras y artistas israelíes, citadas en entrada Walter Benjamin, en Wikipedia 
11. Walter Benjamin y el ángel de la historia, 1 octubre, 2018.Pagina web EXODO 21 
12. Este acápite ha sido tomado íntegramente de la nota 8 del Post: Una buena lectura de George Steiner 24 comentarios, elaborado y publicado por Plaza de las palabras. 
13. Ob. Cit., Página web Éxodo 21
14. Idem., Página web Éxodo 21
15. Hallet Carr, Edward (1965). ¿Qué es la historia?  p. 15
16.  Ídem., Hallet Carr, Edward (1965) p. 15.
17. Martínez Castillo, Mario Felipe. Los Últimos Días de Lempira: Rodrigo Ruiz, El conquistador Español que lo venció en combate. Tegucigalpa: Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) (2000).






Créditos

Enlace 

Página 10. Walter Benjamín: El Ángel de la historia y la chica de la bicicleta. (Ensayo). Primer Parte. 1/3 Post Plaza de las palabras

PAUL KLEE (1879-1940).ARTE EN EL AULA, MIÉRCOLES, 8 DE MAYO DE 2013
PAUL KLEE: EL PINTOR DEL COLOR. De blog MILART, POSTED on 12/04/2016 at 7:00 am by Mila

Ilustraciones de Munch
«El grito», pintura,  Wikipedia
Detalle y ampliación de la silueta del ángel en el cuadro «El grito», Plaza de las palabras.