Poemas y textos de 23 escritores hondureños. Textos de ciudades. 4/4 Post Plaza de las palabras.





“De modo muy claro se advierte, por las señas que salen de todos los intersticios, una fatiga y también un deterioro del espacio urbano. Ambos coinciden con el envilecimiento de quienes lo habitan. Pero esta degradación es producida por un poder externo del que la luz siempre ofrece unos trazos a tono con la velocidad o indignación de la mano; esto explica la abundancia de zarpazos luminosos”.
Roberto Castillo.
Ensayo: La ciudad de Ezequiel.

"Gabriela Fú en su muestra In Concreto se concentra en el rítmo -atípico para esta ciudad- que sube o crea florituras dentro de la pisquis de quienes lo perciben casi como un misterio que llega desde una verdad apenas intuida. ¿La verdad? La estructura, el edificio que aparece de la noche a la mañana luego del dilatado sueño de nuestro sub desarrollo urbano. La confrontación con estas nuevas realidades habitables es tan fascinante como la que sucede frente a un tótem, punto de fuga del desconcierto, monumento a nuestra intriga".
In Concreto,  o el tótem emergente.
Fabricio Estrada

¨Los animales urbanos son un claro ejemplo de adaptación forzada y degenerativa. Nosotros mismos somos parte de ese mismo entorno, nosotros mismos como animales urbanos adaptados al peligro, la suciedad, la contaminación, la ansiedad, la rutina, el ruido, etc. Acomodados de manera brutal ante cualquier tipo de alteración, inexpresivos e indiferentes, a la espera de algo peor. Los animales urbanos viven estáticos, su movimiento es imperceptible, los animales urbanos digieren su hábitat y lo manchan, bajo presión sucumben ante el materialismo, lo mundano y pasajero, sus vanidades son su ruina y deciden mantenerse de esta manera, nada importa.¨ -
KOKO (Samuel Erazo) (7)







Finalmente, damos cabida a 5 textos provenientes de la ficción y el ensayo. Todos abordan la temática de la ciudad.  Fabricio Estrada, Dos textos curatoriales para fotografía (1). Lucidos chispazos fotográficos armado con palabras, el uno Urbanimales: luz de nueva especie, en que el autor echa una mirada sobre las “patologías visuales a la que se enfrenta una ciudadanía inerte” Ese cúmulo de cosas que asfixian las ciudades, como producto del consumismo, pero sobre todo de un crecimiento irracional. Fundado en  la escasa  planeación urbana, y cimentada en convertir a la ciudad en una fabrica. O solo embellecerla, sin considerar que la ciudad también es detentadora de otras aristas: la calidad de vida de las personas. El otro In Concreto,  o el tótem emergente. El autor reflexiona sobre la consagración del nuevo tótem. Cuando se ha impuesto la organización irracional del paisaje cada línea racional que despunte se vuelve espejismo o tótem”. Un crecimiento  que privilegia las grandes construcciones, requeridas para el  funcionamiento de la ciudad, pero que lo hacen a costa de sacrificar un  orden urbano fundamentado en el tejido humano. Ambos textos, breves  y provocativos, retratan los rostros amorfos de la ciudad moderna. Son dos fotografías en blanco y negro sobre el mismo paisaje.

El siguiente texto  es del filosofo y escritor  Roberto Castillo, Ensayo La ciudad según Ezequiel , Roberto Castillo reflexiona sobre la pintura del pintor Ezequiel Padilla Ayestas, (8) en el que va desgajando una panorámica escueta de imágenes y meditaciones que conforman una pintura claroscuro sobre la ciudad de Tegucigalpa. Y sin preámbulos desde el primer párrafo aborda esa bipolaridad en que el pintor ve a la ciudad, y en que el filósofo ve a l pintor.  Y en que ambos se confunden.  “Curiosa ciudad ésta, la de Ezequiel Padilla. En sus muros de luz no queda ningún indicio de empresa fundacional alguna, porque, desde el primer instante, la mirada que los recorre va metamorfoseándose con ellos. Surge así el ver como experiencia que no cesa y que tanto convoca la desesperanza como el dolor, la brutalidad como el desamparo”.

Y  finalmente presentamos 2 textos de  Mario A. Membreño Cedillo, el primero fabricado desde la ciudadanía de la ficción y el otro una aproximación al  territorio del ensayo. En la plaza, por la tarde, texto (que también puede ser leído como un cuento corto), en que se funden dos  ciudades una real y otra imaginaria, amalgamadas en el mito clásico, pero también moderno del  minotauro. La ciudad en su hermosura también se convierte en  un laberinto de soledad, espacio  en que el hombre habita, vive y sobrevive. Homo sapiens condicionado y  manipulado por la tecnología, medios de masa  y las ideologías políticas. En ese espacio el hombre nace, sueña y muere. Pero en ese estado se convierte no solo en un ser devorado por la ciudad; sino que por alienación el hombre puede también convertirse  en un ser devorador. Las dos caras del hombre moderno, un efímero dios Jano. Y el segundo texto, el capitulo VI del ensayo La utopía solar, en que a manera de ensayo se reflexiona sobre la ciudad, y las aproximaciones a las formas y contenidos de la critica. 


21. Fabricio Estrada

Dos textos curatoriales para fotografía.


Urbanimales: luz de nueva especie




Christopher Alexandré afirma que es más fácil construir ciudades que vida urbana, y de ahí, que la mirada de Samuel Erazo en esta muestra, se dirija -por sobretodo- a los deshechos acumulados de esta vida urbana ausente dentro del horror vacuii de Tegucigalpa.
La organicidad, tan vital entre habitante y ciudad, adquiere en cada fotografía de Urbanimales, la especificación forense de órganos expuestos, un inventario de las patologías visuales a la que se enfrenta una ciudadanía inerte, sobrepasada o simplemente excluida de la idea de un espacio público. La atrocidad de semejante despojo se lee aquí desde la laberíntica escritura de una luz enferma que, haciendo uso de la interpretación digital mixta, hace emerger la pátina sangrienta de la violencia “que se respira” día a día.
A contravía de la idea funcional de la postal turística, Samuel Erazo va en busca de otra luz más allá del resplandor cívico, a contraluz de la promoción constante para las celebradas inversiones infraestructurales. Todo lucha en sus imágenes, cada espacio es disputado con fiereza y el aquelarre supera la lírica ideal que Lefevbre pensaba para toda ciudad humana: el uso de la ciudad es la fiesta. No hay algo parecido a una fiesta en el abordaje que Samuel Erazo realiza en su fotografía, a menos que esta fiesta haya adquirido el frenesí bizarro de lo orgánico en descomposición generalizada.
Asistimos, entonces, a un golpe visual simultáneo donde la imagen captada en una corresponsalía íntima e incisiva, implosiona en cada mirada que intentamos dar y donde, paradójicamente, la modernidad anunciada vino a significar la destrucción espacial y anímica de una sociedad que no alcanzó su etapa pre industrial pero que, dentro del portento mediático, consume el deshecho de las lejanas industrias globales.






In Concreto,  o el tótem emergente.






Cuando se ha impuesto la organización irracional del paisaje cada línea racional que despunte se vuelve espejismo o tótem. Las edificaciones que van surgiendo en medio del caos hunden por igual con su peso concreto, desplazan como si en lugar de una corona de oro, Arquímedes hubiera utilizado una inmensa pintura de Mondrian para revelar lo falso.
Gabriela Fú en su muestra In Concreto se concentra en el rítmo -atípico para esta ciudad- que sube o crea florituras dentro de la pisquis de quienes lo perciben casi como un misterio que llega desde una verdad apenas intuida. ¿La verdad? La estructura, el edificio que aparece de la noche a la mañana luego del dilatado sueño de nuestro sub desarrollo urbano. La confrontación con estas nuevas realidades habitables es tan fascinante como la que sucede frente a un tótem, punto de fuga del desconcierto, monumento a nuestra intriga.
Y es que en la precariedad urbana toda edificación reciente se convierte en nomenclatura direccional, orientación hierática por la cual la ciudad simboliza y adquiere estatura y conciencia, desde lo parcial a lo global, desde lo elemental a lo total, desde lo relativo a lo absoluto, no sin dejar de irradiar cierta perversidad respecto al paisaje circundante.
In Concreto, de Gabriela Fú, reúne las piezas del lego en la ciudad fragmentada a todo nivel y, propone con lenguaje plástico armonioso, la ruta psíquica que ayudaría a establecer una urbanidad funcional en lugar del estorbo civil monumental donde las calles -y el espíritu humano- dejan de fluir.



Fabricio Estrada. Nació en Sabanagrande, Honduras, en 1974. Ha publicado los libros de poemas: Sextos de Lluvia, 1998; Poemas contra el miedo, 2001; Solares, 2004; Poemas de Onda Corta, 2009; Blancas Piranhas, 2011; Sur del mediodía, 2013; y, Houdini vuelve a casa, 2015. Sus poemas aparecen en antologías iberoamericanas y ha participado por Honduras en diversos festivales internacionales. Prepara la publicación de su narrativa. Sus artículos de opinión han sido publicados en revistas on line de Iberoamérica.
Incluido en las antologías: Cien Años de Poesía Política en Honduras, Roberto Sosa, 2003; La Hora Siguiente, Poesía Emergente de Honduras, Salvador Madrid, 2006; Las Rutas del Viento, antología luso-española, Alfredo Pérez Alencart, Madrid, España, 2005;   La Herida en el Sol, antología Poesía Centroamericana Contemporánea UNAM, México, 2008; Puertas Abiertas, Antología de Poesía Centroamericana, Sergio Ramírez-Fondo de Cultura Económica-México, 2011; Cuerpo Plural, Poesía Hispanoamericana Contemporánea, Gustavo Guerrero - Instituto Cervantes de Madrid 2010; Apresurada cicatriz, Instantáneas de poesía centroamericana, Ediciones Literal, México D.F., 2013; Chamote, antología de poetas latinoamericanos, Gito Minore, Argentina, 2015; Poesía de Centroamérica y Puerto Rico, Selena Millares, Colección Visor, España, 2015; Muerte y Poesía, Roberto Arizmendi, Aguascalientes, México, 2016; 35 Grados, Yauguru Maca, Montevideo-Uruguay, 2016.Artículos sobre cultura y política publicados en Brecha de Uruguay, Patria Grande de Venezuela, El Clarín de Chile, América Latina desde Abajo (Marco Coscione) Edición dominicana -2010 y artículos en Rebelión de Cuba. V Festival La Poesía Tiene la Palabra, Casa de América, Madrid-España, 2005 Invitado especial para el programa de Televisión Española Internacional “Casa de América”, junio del 2005. Ha participado en diversos festivales de poesía en Latinoamérica y en España. Tallerista de creación literaria. Conferencista sobre cultura y política. Biografía tomada de Festival Internacional de Poesía de Medellín, 2017, publicado el 28 de abril de 2017.

22. Roberto Castillo

Ensayo: La Ciudad de Ezequiel. (8)





981 palabras
Curiosa ciudad ésta, la de Ezequiel Padilla. En sus muros de luz no queda ningún indicio de empresa fundacional alguna, porque, desde el primer instante, la mirada que los recorre va metamorfoseándose con ellos. Surge así el ver como experiencia que no cesa y que tanto convoca la desesperanza como el dolor, la brutalidad como el desamparo.
Sus calles nunca están desiertas, pese al constante tráfico de soledades que tanto de día como de noche las abruma. En ellas, de sorpresa en sorpresa, el ojo gira y se ensancha, retrocede y se disminuye, pero nunca deja de mirar. No se traga la claridad ambiental, siempre dudosa, sino que la aporta. El tiempo, de suyo escurridizo, crea, a sabiendas de todos, la ilusión de detenerse en este manchón o en aquel mentón; tiempo que llena hasta el último de los recovecos en que se desdobla la ciudad pero que no se deja captar, sino que constantemente hace sentir que nos observa.

¿Qué es el color en esas calles que carecen de dioses tutelares? Agonía en el originario sentido de la palabra. Es decir lucha o combate; y la más radical de las luchas: la que se libra entre la vida y la muerte, cotidianamente renovada en los lugares donde hay seres humanos e indicada con toda clase de signos o cubierta por incontables símbolos en la experiencia de la ciudad. Tal vez venga al caso recordar que, en la primera teoría de la tragedia, el agón se constituye como el verdadero centro organizador de la obra. Pero también puedo decir, de manera nada conceptual, lo que es esta marcha de colores que en ningún momento da tregua a nuestros sentidos: la manotada de la vida (Honduras no ha descubierto su color, pero no hay que descartar que nos esté aguardando en el brillo de los ojos de los niños).

Ciudad de espacios abiertos, la que el objeto de estas líneas los expande de manera constante. En ellos siempre habrá lugar para cuantos no encontraron acomodo en la otra ciudad, la que sólo se interesa por que conviene a sus pequeñas miras administrativas y desecha el acecho, excluye o disimula la abundancia de males y no oculta su pretensión de dejar de ser terrena. Las plazas no están rediseñadas. El desgaste de sus piedras pudo producirse al ser lamidas éstas por animales famélicos que no cesan de reproducirse; o a lo mejor lo que era sólido decidió hacerse polvo sin dar cuenta de este acto a nadie, mucho menos a los poderes que no aceptaban que nada se les fuera de las manos. En medio de la sangre, o a pesar de ella, los rostros y las miradas de los héroes nos contemplan desde otra vida, distinta de la que les inventaron los que costearon sus primeros monumentos.

Partida en unos cuantos millones de mitades, que son las divisiones de los hombre respecto de sí mismo, la ciudad respira con una dificultad que acaso se manifieste mejor en el “déme” o “regáleme” que salta sin rodeos desde las voces de los niños (antes decían que estábamos en las orillas del mundo; ahora resulta que todas las orillas se han movido para acá). Pero esto marginal que viene en camino es, paradójicamente, éxodo. Sale de todas partes, y por efecto suyo la forma se vuelve orfandad pero no sucumbe, sino que, por el contrario, revienta en la luz enfurecida.

Nacimos del vientre, que nos lo dio todo pero no la forma. Ésta habrá que buscarla, y para tal cometido nadie está nunca suficientemente preparado. El que vaya por ella tendrá que guiarse por el instinto de la luz, que igualmente permite desgajar un momento de la cobertura histórica que lo preserva como entrever ese blanco rasgado por una cuchillada o el tajo que cortó de golpe una garganta.

Todo es memoria entre estos términos que no abogan por la rigidez. Memoria multiplicadora disparada hacia la construcción de su propio tiempo, no tributaria del que nos devora. En ella, los seres más cercanos seguirán siendo los niños. Potencia que recuerda, gracias a la deshumanizada mirada del otro, algún lugar para el hombre –siempre relegado por él mismo- en el mundo brutal del futuro.

En el taller de esa asombrosa ciudad, el arte no busca el refinamiento por el refinamiento mismo, tampoco el color vendible. Su técnica no desdeña el valor de ninguna enseñanza, pero a todas las que acoge las restriega con auténtica pasión artesanal en la cruda realidad de los hechos, de los que siempre regresa con algo nuevo que ofrecer.

De modo muy claro se advierte, por las señas que salen de todos los intersticios, una fatiga y también un deterioro del espacio urbano. Ambos coinciden con el envilecimiento de quienes lo habitan. Pero esta degradación es producida por un poder externo del que la luz siempre ofrece unos trazos a tono con la velocidad o indignación de la mano; esto explica la abundancia de zarpazos luminosos. La ciudad duele en muchas partes, pero sobre todo en el arte. Se suceden las generaciones, la indiferencia sigue igual. A veces la lluvia tiene la virtud de recordar que nadie se queda sin mojarse. Descubrimos también otro de los significados de este espacio: por él estamos todos en la misma cárcel.

Tal es la ciudad de Ezequiel Padilla Ayestas, no expuesta ni abarcada en plenitud, sino solamente sugerida con unas pocas palabras. Ciudad terrena, ciudad de los hombres que se afirma sobre su propia propuesta, esa que habla directamente al ojo y que la ve y que jamás incurre en la tentación de pararse sobre las huellas de lo andado. Para entrar aquí hay que renovarse en alguno de los tantos sentidos que lo humano permite y propicia. Por eso recurrí a los mecanismos de la ficción, que me hicieron sentir como si fuera el primero en visitarla.



Roberto Castillo. Resumen. Escritor y filósofo hondureño. Uno de los grandes escritores hondureños del siglo XX, cuentista y novelista. Roberto Castillo Iraheta, (nació en El Salvador en 1950 y falleció el 2 de enero de 2008), Estudió filosofía en la Escuela de Filosofía de la Universidad de Costa Rica. Formó parte del consejo de redacción de las revistas Alcaraván e Imaginaria y fue miembro fundador de la Editorial Guaymuras, y además Profesor de filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras durante 25 años. Libros de cuentos Subida al cielo y otros cuentos (1980) Figuras de agradable demencia (1985) Traficante de ángeles (1996) La tinta del olvido (2007).Novelas El corneta (1981) La guerra mortal de  los sentidos, (2002). Obtuvo varios premios internacionales y fue premio nacional de literatura Ramón Rosa (1991).  Biografía extractos tomados de  Wikipedia.



23. Mario A. Membreño Cedillo





En la plaza, por la tarde
(Ficción)
1156 palabras
                                                                             Unreal city [...].                         
                                                        I had not  thought death had undone so many.
                                                                     The Waste  Land. T.S.Eliot

   Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle;
si antes de la noche volví, lo hice por el temor
que me infundieron las caras de la plebe,
caras descoloridas y aplanadas, como la  mano abierta.
         La casa de Asterion. J.L. Borges.





Al principio, el hombre  creyó que era  la belleza de la muchacha  lo  que lo había   perturbado, pero algo lo seguía incomodando. Súbitamente se percató de que lo verdaderamente  singular de aquella escena en movimiento, eran los paraguas. Pronto observó que no era cosa de una o dos  personas desperdigadas ociosamente con paraguas. Ellos  pasaban de dos en dos, de tres en tres, en grupo de a cinco. Pasaban en ráfagas siempre con sus paraguas negros  abiertos totalmente, y siempre con la vista fija hacia adelante. Imperturbables, lejanos, con  un deseo vehemente de ir siempre hacia adelante. Aquel horizonte de paraguas negros en movimiento lo tenía desconcertado,  extrañamente pensativo. Vio de nuevo al cielo buscando algún indicio de lluvia, pero  el cielo  estaba  sin nubes. Finalmente, cuando los paraguas dejaron de pasar, el hombre conjeturó  que todo era alguna promoción comercial, o sencillamente un innovador estilo de protestar.
Todavía abrumado por la  extraña escena  de los paraguas; abruptamente, otra escena  lo conmovió. Las vio venir en fila, todas vestidas de negro, con sus brazos pegaditos a sus costados,    dejando a su paso una indefinida estela de lejanía. Prontamente las siguieron los niños, los adultos y los viejos.  Salían  de todas las calles, cruzando parsimoniosamente la plaza. Todos con un antifaz negro, todos en tenis blancos y todos envueltos en un fino silencio. El hombre estaba sorprendido, y más le  sorprendió comprobar que nadie reparaba en el  insólito suceso. Y entonces,  anonadado, expectante; siguió aquella marcha con la mirada  hasta verla  desaparecer unánimemente por la  Calle de los Espejos.
Después sorpresivamente  irrumpió una música estremecedora, era un ritmo primitivo de tambores, de aviso, de guerras tribales. Inmediatamente advirtió de  que desde los arboles  de la plaza; los pájaros  armaban en el aire una reyerta de aleteos. Pensativo,  y  todavía con aquel ritmo palpitante, abrumador  de tambores  y de pájaros en el aire;  reparó en  que  la  plaza se había quedado desierta. La inamovilidad de la plaza lo aturdió. Y por un instante  tuvo la impresión de que  las estatuas estaban a punto de bajarse de sus pedestales, y caminar glamorosamente por la plaza vacía. Pero el griterío lo sacudió antes que el repentino estruendo que bajaba de las Lomas  de Altamira. Gritos agónicos revolvían las calles; y desde la calle de los Jinetes Negros, salieron cinco buses que pasaron  tronando rumbo a la  calle que tuerce hacia la Rotonda de los Poetas. Repentinamente una desbandada de gente cruzó espantada por la plaza. El hombre se levantó bruscamente de la banca. Y la gente como  un frío inmenso cuadro la  plaza.

El hombre corrió  hacia donde toda  la gente corría y corríaaaa. Por un momento pensó que todo  era solamente un pánicooo colectivoooooooo. Mientras un creciente murmullo  ensordecía la calle peatonal abigarrada de asombrados vendedores, que también rompían despavoridos en una huida espectacular de colores  Y el hombre vio que detrás de él  solo iba quedando, calles  desmayadas y  pedazos de cielo atenazados, entre  fachadas mutiladas y  altos edificios. Fue entonces que, escuchó el grito “viene por la calle de al lado”. El aviso se multiplicó como  una cadena de calientes voces, “viene por la calle de al lado”; y sin pensarlo, la marcha humana  tomaba la calle contraria, y doblaban por acá y seguían por allá. A la vista, los autos  abandonados, los semáforos encendidos (verde, amarillo, rojo) y una calzada  templada de  tumultuosas voces.  Desde lejos las bocinas de los carros herían el aire y los oídos; y el ulular de las sirenas abría como un bisturí los lomos del viento. Al  fondo, tres grises torres adelgazaban en fina postura, un verde horizonte.

Ahora todos subían por la Cuesta de la Luna, que  cortaba la curvatura del río que se deslizaba en oscuro silencio. “Se acerca,  se acerca” se oía decir, y aquel murmullo huérfano reventaba en mil murmullos, que ahogaban el redoble de los  temblorosos pasos que caían sobre el Malecón de los Ingleses. Siguiendo una dirección incierta, la columna pasó rápidamente  las calles amarillas,  y desde  la Plazoleta de los Cristales, vieron  a la distancia como se alargaba  la  extraña marcha de mujeres vestidas de negro con sus brazos pegaditos a sus costados, doblando silenciosamente, alejándose de la corriente principal, rumbo al Panteón de los Gorriones. Mientras  la muchedumbre  giro en otra dirección al ritmo enervante de los tambores que   volvían violentamente a  batir el aire.  En los Jazmines del Cabo, un olor a lavanda inundo el aire. Repentinamente, cesaron los tambores, y una nueva oleada de gente los replegó en   la vecindad de las casas onduladas,  donde una escalada de calientes gritos nuevamente incendió  el aire. Mientras en la vanguardia de la columna crecía un enjambre  desbocado de extraviadas miradas,  y los  brazos iracundos se levantaban definitivos señalando hacia  una perspectiva  imprecisa  que lentamente  se  iba cerrando; como una mano abierta y generosa que después del parpadeo del trueno, se convierte en puño solido, fulminante  y concluyente.   
  

Por fin, entre gritos y vitrinas rotas,  el hombre oyó por primera vez el nombre. Sí, lo oyó perfectamente: Oyó el nombre como quien siente una mano tocar el hombro derecho o el ring ring ring de un teléfono. Creyó que todo era  una vil broma, y se sintió casi ridículo al correr entre aquella gente que  huían despavoridamente. Corrían torpemente; casi histéricos, tropezándose entre si;  mientras una extraña sensación empezaba a ganarle la respiración. Si, corría libremente, corría brumosamente, descaradamente corría. Empezó a vociferar,  y las palabras avanzaban  entre un río de cabezas y un pánico de pies. La sangre caliente se le había subido  hasta la  coronilla, la respiración jadeante se le escapaba a tumultos, los ojos enrojecidos quemaban el aire. Corría, si, también él corría. Y después de reírse escandalosamente, empezó a saltar furiosamente, y la gente aterrada, como una compacta sombra se le apartaba

 Por último, el hombre empezó a sentir los latidos de su  corazón marcando sus implacables pasos; mientras  empezaba a bajarle una terrible pesadez por sus piernas como si fuera cargando el peso de una  enorme cabeza sobre sus  hombros; ya  la baba le salía como un río verde por  la destemplada boca, y sentía el aire tibio de su aliento golpeándole tibiamente la cara. Rabiaba, felizmente rabiaba persiguiendo aquella masa humana, que espantada se perdía en  aquel perfecto laberinto de trazos indeterminados,  de ríos anestesiados, de puentes incoloros, de calles consagradas al olvido, de casas comatosas,  de callejones desahuciados;  que se escondían impecablemente entre las hermosas apariencias  de una ciudad inmediatamente real; y la arquitectura sólida  de una ciudad, definitivamente, imaginaria.




VI
Del ensayo La utopía solar.

La ciudad es el consumo egotista, la amenazante inmediatez porque como señala el filósofo Karel Kosik, “en esta prisa no hay tiempo para quedarse (Ver-Weiler), “pero donde no hay tiempo el hombre no puede habitar ni la ciudad ni la tierra de manera poética y la memoria desaparece de la vida45. Pero también la ciudad es la marginación de toda idea. Por lo cual resulta un aparato crítico moldeado por esas percepciones erróneas, o un aparato crítico sin discernimiento para diferenciar lo genérico de lo particular, el cual usualmente se convierte en orientador de las formas ideales; pero carece de la operatividad, en un sistema sobredimensionado por múltiples disfuncionalidades y la atrofia de sus diversos subsistemas. Es incapaz la crítica de producir efectos en el mundo real. En ese sentido la crítica pasa a ser crítica de la forma, aunque a veces se apropie de los contenidos, produciendo un rendimiento marginal. El  peligro aumenta considerablemente cuando una sociedad ha aceptado consciente o inconscientemente, como valoraciones normales las percepciones distorsionadas de las formas y ha marginado del mundo real los contenidos (46). Vale preguntarse en si en la tradición del campo que era la representación de la inocencia. La ciudad lo es del poder. Si la tradición reivindica al poeta como el sabio de la naturaleza; en tanto la modernidad entrona al banquero y sus áulicos bufones, y a los politiqueros, como los amos de la ciudad. Entonces en esta oleada postmodernista ¿quiénes son los reyes y dónde están los sabios?

Paralela a la ineficacia de la crítica corre la depredación urbana y la deforestación mental. Desfocalizando el sentido de pertenencia y prolongando el sentimiento autista de la sociedad, en que el popular solipsismo: cada cabeza- no es como suele creerse- es un mundo, sino que cada cabeza en la traducción de la lectura de postmodernidad – es un feudo. Vale la aguda observación de Bacón “Por eso dijo con razón Heráclito que los hombres buscan las ciencias en sus mundos privados y no en el mundo mayor y universal” (47). A la par la irrupción de ese curiosísimo fenómeno urbano de las maras, palabra de origen incierto y oscuro significado. Y su singular representante el marero postmodernista, una versión reciclada del bohemio de fin de siglo, así como estos eran una reminiscencia de aquellos festinados goliardos medievales. Si el goliardo lanzaba ingeniosas sentencias, y el bohemio trasnochador hacía poesías, el marero postmodernista fábrica pesadillas. Fenómeno de la mente marera que no es exclusivamente de las barriadas del lumpen proletariado, sino que crece y su estructura está presente en diferentes niveles de la sociedad. Como es abajo es arriba. ¿Por qué la maldad solo tiene que ser imputada a los pobres?

Respecto a esos procesos (des)civilizados producidos por un “proceso objetivo de destructuración de las condiciones de vida típicas del capitalismo integrador” (48,) o lo que P. Bourdieu define como “destructuración temporal y moral” (49), se ha creado esa tendencia hacia la pérdida de valores y modos de vida que termina en pérdida de parámetros referenciales del mundo de la vida, para usar una expresión de Habermas. La peculiaridad de no percibir las singularidades de la vida, al respecto: “lo poético que desaparece de las ciudades modernas abarca tres elementos: lo bello, lo sublime y lo íntimo50. La poetisa contemporánea Elisa Logan lo esclarece así: “Desconocen hasta la tarde-que silenciosa transita-por sus vidas-Nada les dice el sol-ni el cielo, ni las flores- ni el rostro angustiado, huraño, cansado y triste” (51). De tal manera que en el plano de lo cotidiano de la vida se van extinguiendo los pequeños detalles, aquellas maravillosas pulsaciones en que se va hilvanando el ritmo portentoso de la civilización.

La contemplación de la naturaleza, el cultivo del tacto,  la atención, el respeto a los ancianos, el agradecimiento, el romance, la lectura de un libro, el goce estético, la emulación, la valorización del futuro, analizar un texto o una información, sembrar un árbol, concatenar los hechos, la valorización de la honradez, el estímulo de los talentos, escuchar, manejar los contextos, conocer la biografía de una palabra, la preservación del patrimonio histórico, la continuidad de los saberes, la reflexión, hallar una semejanza, ser puntual, capacidad de organización, imaginar, la cortesía, la sonrisa, la capacidad de sorpresa, la unidad en la diversidad, buscar el origen de las cosas, diseccionar una idea, animar a otro, la reproducción de las técnicas, el orden, el dominio del lenguaje, innovar, la tradición familiar, memorizar una frase o un poema, la piedad, el sentido de previsión, encontrar un vínculo, orar. 52 Y hasta el popular y democrático saludo de manos es una especie en peligro de extinción.






Notas bibliográficas del texto: La utopía solar.

45. Kosic, Karel. La ciudad y lo poético. Nexos, Nº 242.Febrero 1998. P.68.
46. Membreño Cedillo, Mario A. 1999. ¿La ética del poder o el poder de la ética? PNUD 2003, p.3.
47. Serrano, Augusto 1994. Textos Clásicos del Pensamiento Filosófico y Científico. Colección de Docencia NO. 18, p. 215-216.
48. Tenti Fanfani, Emilio. 1999. Ob. cit.p. 1.
49. BID, p. 14.
50. Kosic, Karel, Ob. Cit. p.73.
51. Logan, Elisa. 1999. La ciudad que habito (Poema).
52. Membreño Cedillo, Mario A. 1998. Ob. cit. p. 7.





Notas bibliográficas del post.

7. Samuel Erazo, Copan, 1982. Artista visual, ilustrador, diseñador gráfico. Texto de su obra Urbanimales. Ars 504.  Arte Contemporáneo Hondureño.
8.  Ezequiel Padilla, (1944-2015), pintor hondureño. Premio Nacional de Arte, Pablo Zelaya Sierra (1996).




Créditos de los Textos

21. Fabricio Estrada, Dos textos curatoriales para fotografía. CAC-UNAH, marzo-2017.Textos Urbanimales: luz de nueva especie y  el otro In Concreto,  o el tótem emergente. Textos escritos para dos exposiciones fotográficas realizadas en Tegucigalpa el pasado marzo 2017De los  fotógrafos Gabriela Fu y Samuel Erazo. Tomados de La Bitácora del Párvulo. Blog de Fabricio Estrada, publicado el 8 de mayo de 2017. http://fabricioestrada.blogspot.com/2017/05/dos-textos-curatoriales-para-fotografia.html

22. Roberto Castillo, Ensayo La ciudad de Ezequiel. Tomado del sitio web  Paradiso.  (Sin fecha de publicación). https://paradisoblog.wordpress.com/1-ensayo-la-ciudad-de-ezequiel-roberto-castillo/

23. Mario A. Membreño Cedillo, Texto  En la plaza, por la tarde, De libro Cuentos Miniaturas.  (Libro inédito). Una versión más extensa del texto aquí presentado,  fue publicada en el Diario El Heraldo, Sección dominical Siempre, 16 de mayo de 2004. Y el capitulo VI  del ensayo La Utopía Solar. De su libro Estado, Poder e Identidad. 2013. Litografía López, páginas 34-36.     





Créditos de las Ilustraciones
En orden de aparición 

 José Jorge Amador Lanza, acrílico, pintor hondureño. PINTORES DE HONDURAS GALERÍA DE PINTURA HONDUREÑA PINTORES CONTEMPORÁNEOS HONDURAS.
Torre 1, complejo Metrópolis, vista desde el helipuerto de la segunda torre. 2014. Tegucigalpa. Foto de  Gabriela Fu, fotógrafa hondureña. De las imágenes eternas de Gabriela. Herman Ruiz Kattan, abril 2017. Radiohouse.hn
Urbanimales, acuarela, tinta china. Samuel Erazo. Artista visual  hondureño, marzo de 2017. “URBANIMALES”, EXPOSICIÓN VISUAL, POR SAMUEL ERAZO
Redacción  Laura Aceituno. 17 de Marzo del 2017. Presencia universitaria.  
Detalle de foto de Urbanimales, acuarela, tinta china. Samuel Erazo, artista hondureño, marzo de 2017. “URBANIMALES”, EXPOSICIÓN VISUAL, POR SAMUEL ERAZO
Redacción Laura Aceituno.  17 de Marzo del 2017. Presencia Universitaria.   
Foto de In Concreto. Gabriela Fu, arquitecta y fotógrafo hondureña, marzo de 2017. Foto galería, Diario El Heraldo,
Foto de In Concreto, Gabriela Fu, arquitecta y fotógrafa hondureña, marzo de 2017. Foto galería, Diario El Heraldo,
Los desposeídos, pintura al oleo de Ezequiel Padilla, pintor hondureño.
Detalle de Plaza. Plaza de las palabras
Utopía. Plaza de las palabras.
No parking. Detalle de foto Plaza de las palabras
Sombrilla. Plaza de las palabras.
La dirección de la mirada. Plaza de las palabras. 
Escultura de San Miguel Arcángel, patrono de Tegucigalpa, Plaza de Los Dolores, Tegucigalpa. Google imagen.




De ciudades y calles.Poemas y textos de 23 escritores hondureños. 3/4- Post Plaza de las palabras.(1)







LA NOCHE CRECE como una negra ciudad,
donde en leyes mudas se basan
las calles que con calles se entrelazan
las plazas que se unen a las plazas
y que pronto cerca de mil torres tendrá.
Pero las casas de la negra ciudad,
quién las habita tú no sabes al fin.
Rainer Maria Rilke

“Ciudad, apenas te percibo
como un nido sobre un árbol desnudo;
una gota de agua solitaria
enredada en los labios”.
Poema Las viejas horas
Rebeca Becerra

“Amo la ciudad en que tu vives”
Del poema Amo
De ciudad con dragones.
Pompeyo del Valle

una ciudad perdida respira en ti”.
Del poema Herencia Recobrada.
 De  Las cosas por su nombre,
 Rigoberto Paredes.



“Ser un poeta que escribe, en nuestros días, sobre la ciudad de Londres, Buenos Aires o Jerusalén tiene sus dificultades. Pero escribir sobre una ciudad que ha crecido hasta desbordarse exige estrategias de apropiación poética en constante renovación. Por distintos caminos, un poema puede crear la ilusión de devolvernos una imagen reconocible del lugar, pero la ciudad escapará a la imagen, y el poeta nunca será dueño de la ciudad. Ni aquí ni en ninguna parte”.
Poesía y ciudad, Claudia Kerik, Letras Libres. (2)

“Pero, ¿es París quien crea la figura de Baudelaire o es Baudelaire quien ha creado una imagen de París? Que las dos opciones sean ciertas es premisa necesaria de aquella doble dirección que se establece entre el poeta y la ciudad”.
Poesía y ciudad en la literatura contemporánea española.
José Ángel Cilleruelo. (3)   





La PRIMERA y SEGUNDA PARTE, incluyo poemas de 9 autores,  estuvo dedicado a las calles de la ciudad. La TERCERA  PARTE  Poemas de la ciudad, incluye poemas de 11 autores más. Poemas dedicados a la ciudad como un todo.  Los dos primeros poemas abordan la ciudad–mundo. El primero acerca de la ciudad de Madrid y el segundo de la ciudad de México. Incluye  el poema de  Livio Ramírez   Escritos del Amanecer (fragmento), nos da una visión de la ciudad-mundo, y como parte de ese paisaje poético, invoca las palabras y detentar el lenguaje para hacer un “libro huracanado”. Pero conocedor  de los límites del lenguaje por apropiarse de una realidad que lo desborda. Se consume en una ciudad-mundo, que lo aprisiona. Es el combate cuerpo a cuerpo del  lenguaje contra la ciudad-mundo. Aquí la ciudad global, no es heroica ni exhibe su rostro amable de reposado  verdor. Porque la ciudad siempre estará más allá del lenguaje y mucho mas allá que  la verdad y el sueño  poético. Aquí la ciudad-mundo asume  su calidad de inhóspita y villana. Y aún  con su mejor armadura del lenguaje, el poeta siempre estará en desventaja ante los múltiples lenguajes  y rostros de la realidad  de la ciudad. “Hasta mañana, ciudad, /ciudades/buenas noches/amado mundo podrido. /Europa-América.  María Eugenia Ramos, con su poema Ciudad de México, brinda otra perspectiva, que nos presenta la ciudad-mundo desde una visión, si con antagonismos, pero siempre con un tono  más moderado  y más   reposado.  Donde “el tiempo es un caballo amable/ que nos lleva/ a la boca del túnel. Pero también una. “ciudad para  desesperados/ donde hemos hecho/ el ensayo general del amor”


 Óscar  Acosta.  CARTELES PATRIOS,  poema en que llama la atención sobre los carteles con prohibiciones que enmascaran  las ciudades, antecedentes o precursores de los hoy archiconocidos grafiti y murales urbanos. Rebeldes y liberados. Imágenes gráficas y visuales, tatuadas con ahincó en la piel viva de las ciudad : muros y paredes. Pero también gestos solidarios, que son creados como testigos presenciales   de la vida cotidiana y de las pulsaciones orgánicas del presente y de la  la memoria  de la ciudad.     De Francesca Randazzo, presentamos tres fragmentos de un poema más amplio, Mi Pozo,  del cual extraemos rápidas instantáneas fotográficas, que revelan un atisbo de la ciudad: breves relámpagos poéticos que iluminan cielo y tierra.  Pompeyo del Valle, poema Amo, en que el poeta brinda una visión optimista de la ciudad, en que el amor a una mujer, subsume el amor por la ciudad. Por eso “Amo la ciudad en que vives”.



Elisa Logan, su poema La ciudad que habito. La fidelidad a toda  prueba del  amor a la  ciudad y a su vision poetica:  “Ahora no se que soy/Oruga, gusano, mariposa/Ilusión, desencanto. Vida nada más”, pero aún con una costra en su piel “Esta es mi ciudad, la que cincela día a día” (…) “Solo me queda amarla”. José  Cardona Chapa. Poema  La ciudad que habitas, en donde la ciudad  es el recuerdo vivido de otra ausencia. Y ese deseo que propicia  un  ilusorio viaje, que como un  espejismo, invita a escapar. Peligro que el poeta sabe y lo anticipa,  “de abandonar esta ciudad   por otra ciudad/como una ausencia en otra  ausencia”.   Roy G. Guzmán, en su pieza literaria  brinda una visión  de la  ciudad de Orlando, Florida. Poema mural en que va mezclando vivencias personales con el hilo de los acontecimientos del trágico suceso que conmovió la ciudad de Orlando. Especie panorámica que se va pasando como un film, y asaltando por una  andanada de metáforas, recuerdos,  e imágenes,  hábilmente tejidos.   Y en que el lector, va discurriendo como un espectador.  Por su parte Rigoberto Paredes, en su poema Los que se aman, hace un recorrido a lo flâneur sobre Tegucigalpa, en donde va librando  escenas y imágenes poéticas que también convocan a la reflexión. Rigoberto Paredes fue uno de los poetas que junto a Roberto Sosa,  han abordado con especial cuidado  lo urbano, y ambos apelan a una mirada en que amalgaman lo poético y la observación sociológica. Mirada en  que van decantando el alma de la ciudad. Dice el poeta Paredes en referencia a la ciudad: /una ciudad perdida respira en ti/.de su poema Recobrada Herencia y “que tu  ciudad es un campo de batalla” de su poema Contraseñas. Todos de su obra Las cosas por su nombre. 

Rebeca Becerra nos presenta un poema Las viejas horas. Poema en que la ciudad se bifurca en dos, una atrincherada en un profundo  dolor y la  otra amurallada en la posibilidad de reivindicación. Pero ambas ciudades, no están una distante de la otra, sino emparejadas en un solo  tiempo. Las dos visiones conviven en  una ciudad para todos dividida . Pero que poéticamente y solidariamente; aspiran a la integración  física,  humana y textual;   de ambas  ciudades en una sola ciudad  y "sobre la misma tierra".   Roberto Sosa, con su estilo más directo y a veces  también más frontal, pero siempre  a tono con su libro Un mundo para todos divididos. De ahí su poema  Descripción de una ciudad en peligro. En la que  nos advierte de los peligros de la ciudad, por la prensa, la radio, la TV, los círculos de poder. Para Sosa como también lo era para Paredes la ciudad era un sujeto poético. Sosa   tiene varios poemas sobre la ciudad, uno de ellos  dedicado a Tegucigalpa, “y cuando te pienso de colores, /desteñida ciudad/siento imposibles ritmos”. Más adelante “en que en cada puente la gente pasa a la nada”, de su libro Caligramas  (1959).   La CUARTA PARTE, y final, que será publicada en el siguiente post, y abordara  textos en prosa: ensayo y ficciones sobre  la ciudad.   







TERCERA PARTE

III. Poemas de la ciudad  

10.  Livio Ramírez

Escrito sobre el amanecer

Fragmento

¿Y el lenguaje vivísimo que no puede escribirse?
¿y todas las palabras que se niegan a ser solo palabras?
¿y la canción total?
Sueño con páginas
realmente viscerales,
sueño escribir un libro huracanado,
algo como un zarpazo,
sueño con un canto de actos
que no necesite
y salga al mundo,
y viva
igual que un gavilán de ojos metálicos.


Es tarde.
El amanecer se aproxima
Como un jaguar.
Los obreros comienzan
a levantar el día.
A estas horas.
La soledad acaricia mi cabeza.
Su mano es áspera,
aunque percibo
algo muy parecido a la piedad,
pero mi ojo es materia en combustión:
Llama,
dardo que fluye,
hoguera casi triste.

Queridos detestables vecinos
de este edificio
donde aún leo la post guerra
mañana seremos nuevamente las piezas
que la gran máquina exige.
Mañana habrá que llegar puntuales
a los respectivos mataderos.
Que descanses Madrid, reposa
Estás rendido.

Buenas noches América.
Atlántico que me une y me separas.
Buenas noches país descuartizado.
Patria vendida en el mercado negro
ciudad que trituraste mis sueños
y mis nervios.
Barrio desdibujado,
Patio de Nina Lincho,
casa donde nací.
Apartamentos, cuartos,
Increíbles cavernas donde he vivido.
Sepulcro de mi padre
ferocísimo amor que me consumes.
Estoy solo, impotente
ante los estallidos
de mi propia memoria.
Es como si animal salvaje
revoloteara en mi sangre.
Como si un clavicordio
Rodara en mis entrañas.

Hasta mañana
seres humanos
que descanses
casa degenerada:
Planeta que debiera nacer de nuevo.
Hasta mañana, ciudad,
ciudades
buenas noches
amado mundo podrido.
Europa-América
1976

Livio Ramírez. Síntesis biográfica. Nació en el año 1943 en Olanchito, departamento de Yoro, Honduras. Graduado en leyes en México, donde perteneció al Taller Universitario de Poesía que dirigió Juan Bañuelos, como en España. Realizó estudios en Europa, estudios doctorales en Derecho y postgrado en Sociología Política y Altos Estudios Internacionales. Trayectoria Fue catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ha ejercido cargos en la administración cultural de su país y es miembro de la Academia Hondureña de la Lengua. Integró también el movimiento Punto de Partida, junto a destacados escritores mexicanos. En 1971 fundó el primer taller universitario de poesía en Honduras. Ex director general de cultura. Autor de una obra ensayística temáticamente diversa. Publicaciones autor de los libros de poesía como:”Sangre y Estrella” (1962).”Yo, nosotros" (1969).”Arde como fiera” (1972);”Descendientes del fuego” (1987). “Personajes y otros poemas”. “Columna que fluye”. Algunos de sus libros sirven de texto para estudiantes de algunas universidades de México, muchos de sus poemas aparecen en antologías de poesías latinoamericanas. Premios. En 1981 ganó el premio internacional de poesía "Platero", organizado por el Club de Libros en Español de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. Premio Nacional de Literatura 2000. Premio Nacional de Letras José Trinidad Reyes, 2002, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH. Tomado de EcuRed.  Fuentes www.angelfire.com. Enriquebolanos.org

11. María Eugenia Ramos


Ciudad de México

En la ciudad más grande del mundo
el tiempo es un caballo amable
que nos lleva
hacia la boca del túnel

Aquí nos hemos despertado
con el cuerpo liviano,
escuchando las manitas del agua
deslizándose en las piedras.

Hemos amado el fuego dormido
porque lo que crece subterráneo
se abrirá
rumbo a la luz.

Nos pesan
en la mano derecha
los sonidos del tianguis
y en la izquierda
 la llama hambrienta que emerge
del omnívoro cuerpo de Siqueiros.

Tendremos que crecer
para acogerlo todo,
para no dejar fuera
ni siquiera el smog
ni el agua envenenada
ni la codicia de los buitres  
ni el frio de los muertos.

Aquí
En esta ciudad para desesperados
donde hemos hecho
el ensayo general del amor
de toda América.   

María Eugenia Ramos. Nació en Tegucigalpa, Honduras, el 26     de  noviembre  de 1959.
 Ha publicado Porque ningún sol es el último, poesía (Ediciones Paradiso, Tegucigalpa, 1989);  Yo, tú, ellos, nosotros. Apuntes sobre la praxis poética y vital de Clementina Suárez, ensayo (PNUD, Tegucigalpa, 2002); y Una cierta nostalgia, cuentos (Ediciones Guardabarranco, 2000; Editorial Iberoamericana, 2010). Ha participado en numerosos encuentros literarios, entre ellos, la serie anual de Encuentros de Escritores Chiapas-Centroamérica y México-Centroamérica (Chiapas, México, 1992-2000), “América Latina, Tierra de Libros” (Roma, 2010), FIL Guadalajara (2011) y el Primer Encuentro de Narradores "Centroamérica cuenta" (Granada, 2013). Su obra ha sido incluida en las antologías de poesía: Poésie Hondurienne du Siècle XX (Ediciones Patiño, Ginebra, 1997, edición bilingüe francés-español), Honduras, mujer y poesía (Guardabarranco, Tegucigalpa, 1998), Puertas abiertas. Antología de la poesía centroamericana (compilación de Sergio Ramírez, Fondo de Cultura Económica, México, 2011); y de cuento: Antología de cuentistas hondureñas (Editorial Guaymuras, Tegucigalpa, 2003), Pequeñas resistencias 2. Antología del cuento centroamericano (Editorial Páginas de Espuma, Madrid, 2003), Puertos abiertos. Antología del cuento centroamericano (compilación de Sergio Ramírez, Fondo de Cultura Económica, México, 2011) y Centroamérica cuenta (edición bilingüe
francés-español, Editorial L'atinoir, Marsella, 2014). En 2011 participó en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara,  México, como una los“25 secretos literarios mejor guardados de  América Latina”,  seleccionados por un comité de escritores, editores, críticos y lectores de la región. Biografía tomada Dsentimiento. Blog de María Eugenia Ramos.


12. Oscar Acosta

PATRIOS CARTELES

Rechazo las prohibiciones,
los espejos
que oscurecen el roció
y aquellos rótulos que dicen:
“No pisar la hierba”, “No tocar”,
“No se permiten niños y animales”
Y otros letreros que el hombre
ha sembrado como arbustos
de amargura en un tristísimo
patio de rencores.

Por ello es necesario
Que en los suburbios
o en las barriadas de la ciudad
se coloque un cartel a tres colores
prohibiendo el paso del hombre,
el transito de la miseria  que reparte
su duro pan, su lenta copa de vino.

Óscar Acosta (Tegucigalpa, 14 de abril de 1933 - 16 de julio de 2014). Escritor, crítico literario, político y diplomático hondureño. Se inició como periodista en Perú y cultivó diversas formas artísticas literarias. Su obra tiene un marcado carácter intimista y patriótico, fue presidente de la Academia Hondureña de la Lengua. Premios, recibió en 1960 el Premio de Poesía Rubén Darío, en Tegucigalpa El de Ensayo Rafael Heliodoro Valle, por la UNAH, en 1979; El Nacional de Literatura Ramón Rosa, Premio de los Juegos Florales Centroamericanos de Quetzaltenango, Guatemala. Entre sus libros de poesía hay que mencionar: Responso al cuerpo presente de José Trinidad Reyes (1953), Poesía Menor (1957), Tiempo detenido (1962), Antología personal (1965 y 1971), Mi país (1971). El arca (1956) es una colección de relatos que abrió un nuevo camino a la literatura hondureña, rompiendo con la tradición costumbrista de la narrativa del su país. Biografia tomada de Wikipedia.


13. Francesca Randazzo.

Extractos 

 Mi Pozo

Amigo Ángel
Tegus no te olvida
aunque con otro disfraz
lleva
la misma semilla


de blanco y negro
Ángel de un tiempo
que nunca vio
Revolución ni Esperanza

Tegucigalpa de entonces
habla
de mi propio minuto
y del signo en las estrellas

de un mundo sumergido
en el abandono
por una mano anónima

suya
mía

***

Tegucigalpa

cerro de cuevas
boca abierta al cielo
que se detiene en un domingo

está borrado el horizonte
encerrada
esta tierra quema
mientras crecen  las nubes

***
en el recuento de adentros
unas mitades avanzan
otras
se clavan los pechos
en los muros

en el despacio tácito
el cielo es mitigado
en la ciudad
del corazón que nos habita.

Francesca Randazzo.  Poeta, nace  en Tegucigalpa el 7 de mayo de 1973. Estudios: Maestría en Ciencias Sociales, FLACSO, Guatemala (2005); Licenciatura en Lenguas, Universidad Autónoma, Honduras (1999); Bachelor en Lenguas y Filosofía, École La Tilloye, Francia (1992) Así como artículos varios en los periódicos hondureños, fue articulista libre del Semanario de la Prensa y columnista de Opinión en El Heraldo. En el año 2001 fue merecedora del Premio Edilberto Cardona Bulnes, en el 2000 del Tercer Lugar del Premio Gabriel Kattán de Poesía y en 1997 del Premio Roberto Sosa de Poesía Joven (premios hondureños). Obra literaria: Compás de Luz (2002) Tegucigalpa: Hondulibro; (2003) Guatemala: Letranegra; A mar abierto (2000) Tegucigalpa: Scancolor; Roce de Tierra (1998) Tegucigalpa: Alín Editora, así como artículos varios en los periódicos hondureños, fue articulista libre del Semanario de la Prensa y columnista de Opinión en El Heraldo. En el año 2001 fue merecedora del Premio Edilberto Cardona Bulnes, en el 2000 del Tercer Lugar del Premio Gabriel Kattán de Poesía y en 1997 del Premio Roberto Sosa de Poesía Joven (premios hondureños). Trabaja actualmente como traductora y profesora de francés, inglés, italiano y español.


14. Pompeyo del Valle

Amo

Amo la ciudad en que tú vives.
Amo la ciudad en que respiras,
trabajas, hablas, sueñas.
Amo la ciudad en que tú ríes
y lloras con tus lágrimas alegres.

Amo la ciudad en que tú vives.

Amo sus viejos puentes, sus campanas,
sus teatros, sus estatuas, sus jardines.
Amo la ciudad que tú recorres,
que tú acaricias, miras con tus ojos,
con tus ojos que cuando me miraban
besaba yo en silencio con los míos.

Amo la ciudad en que tú vives.
Amo las calles por donde tantas veces
vagué soñando ahogarme en tus cabellos,
morir o navegar en tu sonrisa.

Amo la ciudad en que tú vives.

Amo la ciudad donde tu rosa
perece y se levanta cada día.
Amo el olor a pan en sus mañanas,
la flecha sumergida de sus trenes,
amo sus escaparates con los libros,
los pescados, los quesos y los vinos.

Amo la ciudad en que tú vives.

Amo sus nevadas y sus niños,
amo el río y la barca sobre el río,
amo la torre y el reloj, el aire,
el beso aquel que tú y yo nos dimos.

Amo la ciudad en que tú vives.

Pompeyo del Valle, nace en Tegucigalpa en 1928,  poeta, narrador y periodista,  pertenece a la generación del 50. Ha publicado numerosos libros de poesía, Entre otros La Ruta Fulgurante (poetry, 1956), Retrato de un Niño Ausente (prose, 1969), Nostalgia y Belleza del Amor (poetry, 1970) and Ciudad con Dragones (poetry, 1980). Algunas obras de Pompeyo son, en poesía: La ruta fulgurante (1956, publicado con el pseudónimo de Adán Marino); Antología mínima (1958); El fugitivo (1963); Cifra y rumbo de abril (1964); Nostalgia y belleza del amor (1970); Monólogo de un condenado a muerte (1978); Ciudad con dragones (1980); Duración de lo eterno (1989); Poemas escogidos (1989) y El encantado vino del otoño (2002). Piano de cola en el mar (2006). En 1991 se publicó Pompeyo del Valle (Antología).  En prosa ha publicado: Retrato de un niño ausente (1969); El hondureño Hombre mítico (1977).Los hombres verdes de Ula (1980) y Una escama de oro y otra de plata (1989). Algunos de sus trabajos han sido traducidos a varias lenguas, incluyendo ingles, chino, ruso y ucraniano. Biografía tomada de Wikipedia. 





15. Elisa Logan

La ciudad que habito

Ahora no se que soy
Oruga, gusano, mariposa
Ilusión, desencanto. Vida nada más
Esta es mi ciudad, la que cincela día a día
mi vida y mi destino
la que me ve extrañarte
en noches de soledad.
¡De esta jungla de concreto!
han huido tantas cosas!
Pulula la soledad
en el bullicio
de la gente que vive
entre nostalgias y sueños.
Pero esta ciudad que habito
Cada día se entrega,
ante tan alta dignidad,
solo me queda amarla.

Elisa Logan. Escritora y  poeta,  también ha incursionado como actriz de teatro. Nació en Tegucigalpa, MDC, es licenciada en Literatura por la universidad Pedagógica Francisco Morazán y una maestría en  Trabajo Social (UNAH). Ha  realizado cursos en España. Autora de los libros de poemas "Poemas para un ángel caído"(1997),"Signos Referenciales"(2005)  y "De sueños y realidades" (2001). Entre adioses y olvidos (2010) También tiene su primer trabajo de narrativa, novela  "Todas y ninguna" (2004).  Historias de Natalia (2015). En donde aborda las microficciones  Aparece antologada en:"Honduras: Mujer y poesía". Sus poemas han sido publicados en varias revistas y periódicos nacionales y extranjeros.


16|. José Cardona Chapa

La ciudad que habitas

Miras la ciudad
al borde del paraíso
es una sombra desbordante en tus ojos
Llevas su mascara.
Conoces las madrigueras de los lobos,
el harem donde remojan su corazón de ternura
y la hora exacta del escándalo.  
La limpidez de los escaparates,
la calma engañosa de los parques públicos
y el insomnio de las estatuas.
Los días no tienen fin ni comienzo
sólo existe el vacio enorme
de un tiempo ahogado en cenizas
y el deseo
de abandonar esta ciudad  por otra ciudad
como una ausencia en otra ausencia.


José Cardona Chapa. Nació en el año 1972 en Honduras. Realizó estudios de Derecho. Sus primeros poemas los publicó en el boletín cultural 18 Conejo. De estudiante ganó el primer lugar del Certamen Literario Rafael Heliodoro Valle, auspiciado por la UNAH. Miembro fundador de a Sociedad Hondureña de Estudios Clásicos José Cecilio del Valle. Sus obras: Los dobles espejos (1995) y “La ruta del hastío  (2006). También es un estudioso del poeta Edilberto Cardona Bulnes, sobre el cual ha publicado un ensayo. Sobre su quehacer poético. Y Cardona Chapas es de ese modo, silencioso; así ha trazado su mapa personal en estos últimos veinte años, buen lector de literatura y filosofía, esas son sus mayores inquietudes, sus saltos mortales de Homero a Hördelin a Pond a Kavafis a Broch, la insistencia en los retazos que tenemos de sus apreciaciones sobre Edilberto Cardona Búlnes; ha hecho su trabajo reseñando en artículos sus apreciaciones de un modo honesto como un lector que a nadie quiere iluminar, sino más bien encontrar entre el azar esas otras preguntas que alumbren su silencio. (…) “El ensayo sobre Cardona Búlnes es un primer intento auspiciado por la intuición. Una calca a una obra que insinúa muchos ángulos para el estudio erudito y para la crítica literaria”. Biografía tomada de  EcuRed, con base a  Books.google.com.cu. Los extractos en cursiva son de Deriva del blog personal del poeta y gestor cultural Salvador Madrid.



17. Roy G. Guzmán

Mural restaurado para Orlando (4)

Segundos antes de que el tirador rociara balas sobre los cuerpos de mis
hermanos & hermanas / el DJ detiene los giros del disco de vinilo / & estoy interesado
en ese breve destello de luz rosada / cómo se esparce por las camisas
planchadas hasta tornarse púrpura / cómo una pistola es tan sólo un corazón que se ha olvidado
de cantar. El arrobamiento en los ojos de un extraño / una postura franca ante la resurrección.
Visitas Orlando para fantasear sobre la infancia que no tuviste /
aunque yo haya crecido en la Florida el viaje es un lujo porque crecí
pobre & cuando finalmente me alcanzó para pagarlo llevé a mis padres a los Universal
Studios / fue la primera vez en mi vida que vi a mi madre subirse a una montaña rusa
porque siempre se ha avergonzado de su peso & por error terminamos
comprando un tiempo compartido / bueno no realmente por error / pero por ilusión mía
de que mis padres han trabajado muchísimo en los EEUU así que se merecían
sus vacaciones / & los prestamistas nos siguen llamando tras todos estos años para recordarnos
de la Gran Recesión en la que mi madre perdió su empleo & mi padre
tuvo que jubilarse temprano. Nuestras madres nos dieron nombres
para que supiéramos lo que lleva el encabezado de una lápida / resumen desnudo /
& nuestro deber es sentir el aislamiento que cualquier alineación de letras puede causarnos
cuando están inscritas con pesar / ya que muchos de nosotros nacimos o florecimos
del dolor como cisnes siempre doblegados en el estanque o en cuentas por pagar /
como si estuviéramos pescando claves sobre nuestras tumbas / o donde
extraviaremos nuestra humedad en los cuellos de otros. & justo la noche antes había ido
a la Noche Drag de Lush con otros cuatro poetas / una razón para escapar
de mi rutina & revivir mi adolescencia / me da miedo ir a lugares
que celebran nuestros cuerpos porque es ahí también donde nuestros cuerpos
han sido cancelados / cuando eres moreno & gay siempre te estás muriendo
dos veces / pude ver trece números de amateurs / unos cuantos invitados especiales /
una queen que estaba haciendo una parada en Minneapolis / una sensación
nacional / & la MC cantó una versión ronca pero virtuosa de “When You’re
Good to Mama” & los chicos & las chicas & lxs fems se alineaban con sus billetes de dólar/ que las queens se guardaban en sus perfectos pechos o con sus dientes
& me giré a Danez & le dije que el show completo me recordaba
cuando recibía la comunión de niño / cómo para mí una iglesia es un techo
que siempre se está desplomando / aunque tal vez estuve hablando sobre
amantes que rinden sus condolencias / tan a menudo olvidamos que lo que nos mata ahora
alguna vez creyó en nuestra supervivencia / que una pistola & un rifle separados
pueden crear la figura de tus brazos cuando jalas a un amante hacia ti / que cuando sus
dientes están ennegrecidos quiere decir que escogiste la botella correcta de Sauvignon /
que en nuestros videojuegos uno puede montar una bala hacia la eternidad.

***

Le han pedido a mi pareja que cante en la vigilia de Loring Park. Su coro
ha encargado una pieza de una hora inspirada por “Two Boys Kissing”
de David Levithan / en la que un par de adolescentes participan en un maratón
del beso para establecer un nuevo Récord Mundial Guinness. Un coro griego de almas
que no serán vencidas por la epidemia / encuentra consuelo al narrar los trágicos
aunque verdaderos eventos. ¿Cómo podría cantar durante toda una hora sobre semejante pesar
sin romper en llanto durante mi interpretación? mi pareja me pregunta
mientras actualizo las noticias. Al teléfono / mi madre dice que el odio del tirador
se desató al ver a dos hombres besarse en Bayside Marketplace en
el corazón de Miami / & estoy pensando en que es muy probable que mi madre nunca apruebe
que yo oprima mis labios contra los de otro hombre sin que ese hombre sea
mi padre o una traducción inexacta de él / porque incluso nuestros padres han orado
al menos una vez para que desaparezcamos / Tú no eres mi hijo, maricón. En Bayside
tomé de la mano a un antiguo amante antes de mudarme a la universidad / la luna sobre
el agua como una herida que no habría de sanar / & me botó poco después /
dijo que no podía con el dolor de mi partida / lo cual cuando envejeces
lo clasificas como un dolor necesario que te entrenó para cuándo abrirte & cerrarte
como una casa donde sólo huracanes traspasan / o promesas precipitadas.
Orlando como una naranja / ahora verde con moho / pero aún comestible para algunxs.
La tarde del tiroteo / después de cenar con amigxs que con no morir están
honrando a sus muertxs / llego a casa para tocar el cuerpo sofocante de mi pareja /
una húmeda tarde de junio sin aire acondicionado en Minnesota / lejos de la masacre
pero suficientemente cerca para sentirla / & producimos sonidos de bebé / un ahn de testigo/
un ahn de esperanza / mientras le damos forma al hijo despreocupado de la vulnerabilidad
que corre entre nosotros por las tardes / seguro pero en parte perdido / hasta que mi amante
se duerme & yo me quedo despierto por necesidad & sigo murmurando sus nombres
mientras se suman a la lista / como los rostros en las aguas de un río bautismal. He perdonado
a la tierra por no torcer su cuello un poco más / por no permitir que esas luces rosadas
sigan destellando / dejar que siga intacto el parloteo sin importar qué tan ruidoso.
En esos segundos cuando sus pieles nunca han destellado tan brillantes / tan seguras de
sí mismas / el bartender está agitando una piña colada / la piel de gallina florece
en los brazos de alguien / las calles zumban de placer / un par de amantes
entra / otro ansiosamente espera la última llamada de la noche. Pareciera que
el disco de vinilo quiere seguir girando mientras limpiamos su sangre del piso.
Por ellxs aprendemos a tocarnos otra vez. Por ellxs caminamos a casa / & nos cuidamos.

Roy G.  Guzmán nació en Honduras y creció en Miami, FL. Candidato al grado de MFA en escritura creativa por la Universidad de Minnesota, su trabajo ha aparecido o es de próxima aparición en Assaracus, Juked, The Adroit Journal, Breakwater Review, Word Riot, Reservoir, Connotation Press, y Notre Dame Review. Roy es el editor de poesía para Sundog Lit y ha sido galardonado con una nominación al Pushcart prize y una mención honorífica en ficción del Gesell Award. Este verano servirá como Escribano para los Derechos Humanos en la Universidad de Minnesota, concentrándose en asuntos que afectan a los migrantes trabajadorxs del campo. Para conectarse: roygguzman.com; Tuíter: @dreamingauze El poema se publicó originalmente como Restored Mural for Orlando en Public Pool: Biografia tomada de http://www.publicpool.org/dope/text/roy-g-guzman/.Biografia

|


18. Rigoberto Paredes

Los que se aman

Fragmentos
1

caminan
van tegucigalpasando
estas calles que exigen pies de plomo
el alma puesta en ropas de trabajo
y una que otra mirada  
insobornable
hacia ciertos  lugares  ciertos rostros

2

por inhábiles parques
a lo largo de puentes infructuosos
al pie del día en llamas
algo buscan

(…)

4

los que se aman
tienen algo en común 
iguales nombres
señas de identidad
y direcciones
(Café del italiano parque central y amigos
esquinas avenidas de costumbre)
quiero decir la misma ciudad sencillamente

(…)

11

dura es la vida
en la ciudad que habitan
y pocas cosas ven por aire y tierra
que puedan defenderse
en términos humanos

(…)

12

quizá soñaron algo  diferente    
una manera de morir más razonable
que esta sin previo aviso
sin tiempo para al menos morir como se debe

13

una ciudad buscaban
de extensiones comunes y corrientes
o más bien de parejas y fábricas y casas
sin permiso de nadie
sin la llave del dueño   
sin las camas vacías
(y esas dichas )
una sola ciudad
como de veras tendrá que ser el mundo

(…)

17

tal vez por eso pasan tomados de la mano
con sus caras de siempre
sonriendo pese a todo
cruzando parques
calles
                  avenidas 
seguros de llegar puntuales a la cita

18

no en vano
arden sus cuerpos
entre el vasto follaje
del amor y la furia

Rigoberto Paredes. Trinidad, Santa Bárbara, Honduras, 26 de abril de 1948 – Tegucigalpa, Honduras, 9 de marzo de 2015. Poeta, ensayista y editor. Perteneció a los grupos literarios: Tauanka de Tegucigalpa y Punto Rojo de Colombia. Ha recibido el premio   Itzamná de Literatura, otorgado en 1983 por la escuela Nacional de Bellas Artes de Honduras y el Premio Nacional de Literatura Juan Ramón Molina (2006). Ha sido finalista en los Certámenes internacionales de poesía de Casa de Las Américas (Cuba), EDUCA (Centroamérica) y Plural (México). Como poeta, participó en recitales personales y colectivos en festivales celebrados en Honduras y varios países americanos y europeos, como España, Francia, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Estados Unidos de América, México, Colombia, Argentina y Chile. Ha sido co-fundador de los proyectos editoriales: Editorial Guaymuras, Editores Unidos y Ediciones Librería Paradiso, así como de las revistas Alcaraván, Paradiso,  Imaginaria y Galatea. Confundador del proyecto cultural Librería Café Galería Paradiso, 1988, desde donde promovió las artes. En el Lugar de los hechos (1974) Las cosas por su nombre (1978) Materia prima (1987) Fuego lento (1989) Colección de ensayos Literatura Hondureña (1987) La estación perdida (2002); Obra y Gracia (2006) Segunda Mano (2011) Lengua Adversa (2012) Partituras para cello y caramba (2013) Irreverencias y Reverencias (2015). Biografía. Extractos tomados de Wikipedia.                                  


19. Rebeca Becerra

Las viejas horas

A mi hermano Eduardo Becerra Lanza,
desaparecido, torturado y asesinado en el año de 1982.

Las viejas horas vuelven,
encienden los caminos de la sangre,
y me enseñan tus huesos inundados de espanto.

Ciudad, apenas te percibo
como un nido sobre un árbol desnudo;
una gota de agua solitaria
enredada en los labios.

Las viejas horas me abrazan,
me torturan como a ti,
como a ti hermano.
Me sangran,
me sangran,
me quebrantan los huesos
y me pintan el pelo
como un río de polvo
que atraviesa tu rostro.

Pequeña ciudad
tu voz me susurra en la espalda,
y los pasos avanzan;
la piel se me desgaja de los huesos.
Y somos iguales, hermano,
los dos sentimos frío
y nos buscamos en dos ciudades
sobre la misma tierra.

Rebeca Ethel Becerra Lanza, nació en Tegucigalpa, Honduras, 1969. Poeta, narradora y ensayista. Egresada de la Carrera de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Realizó estudios de teatro en la Academia Nacional de Arte Dramático. Nació. Recibió en el año de 1992 por su libro Piedra y luna (inédito) el Premio Único Centroamericano de Poesía “Hugo Lindo” en la República de El Salvador. Ha publicado varios libros de poesía: Sobre las mismas piedras (Honduras 2004), Las palabras del aire (Honduras 2006), Persuasión de las cosas (Costa Rica 2016) y Del tiempo (antología) (El Salvador 2016), Camila (Honduras 2017). Su trabajo literario ha sido publicado en revistas, antologías y periódicos tanto nacionales como extranjeros. Biografía tomada de diversas fuentes. También consultar MI VOZ.MI PALABRA blog de la poeta Rebeca Becerra,


20. Roberto Sosa

Descripción de una ciudad en peligro

Fragmentos 

Las cobras
han extraviado los únicos silbidos que
                                                           /poseían.

Las sirenas
silban
el nuevo día. Con fines inexplicables
los automóviles
trasladan
a puntos clave
inmensos sacos hinchados de silbidos.

La Prensa,
La Radio  
La T.V y los Altos Círculos de la Nación  
silban singularmente en circuito cerrado.

Los artistas, victimas del lujo, a solas silban
                                                       /la poesía.
Los malhechores públicos convertidos en
                                                            /héroes.

(…)

 la policía
saca sombras chinas y desafinados silbidos
                                         /de los huesos
de las victimas elegidas. Las sabanas silban
                                           /en los alambres.
y la libertad silba en las ametralladoras,
                                                      /mientras  
 reclinada en su lecho de rosas, la sífilis, con
                                                      /aire digno,
Silba su monótona y dulzona  y antigua
                                                /canción.
(
…)

el café
y las visitas intelectuales  con un clavel de
                                                      /sospecha
en la solapa; la roja fotografía del bebedor
                                       /y una cola infantil  

que mueve al llanto, rechiflan
sus comedias
por el ojo insistente de una llave.

Roberto Sosa (Yoro, 18 de abril de 1930 - Tegucigalpa, 23 de mayo de 2011) Hizo estudios de maestría en Artes en la Universidad de Cincinnati (Ohio), fue director de revistas literarias y galerías de arte, catedrático de literatura y escritor residente en el Upper Montclair College (en Nueva Jersey); colaboró con los principales diarios y revistas de Honduras y demás países centroamericanos. Su obra poética ha sido favorablemente comentada en España, Cuba, Colombia y México. En 1968 recibió el Premio Adonáis de Poesía (España), por su libro Los pobres1​ (Editorial Rialp), convirtiéndose, de esta manera, en el primer latinoamericano en obtener ese galardón. En 1971 su libro Un mundo para todos dividido, se hizo acreedor al Premio Casa de las Américas, con un jurado integrado por notables autores, como Gonzalo Rojas y Eliseo Diego. En 1990 el gobierno de Francia le otorgó el grado de Caballero en la Orden de las Artes y las Letras. 1959: Caligramas (Tegucigalpa). 1966: Muros (Tegucigalpa). 1967: Mar interior'' (Tegucigalpa). 1967: Breve estudio sobre la poesía y su creación 1968: Los pobres (Madrid). 1971: Un mundo para todos dividido (La Habana). 1981: Prosa armada 1985: Secreto militar 1987: Hasta el sol de hoy 1990: Obra completa Antología personal Los pesares juntos 1994: Máscara suelta 1995: El llanto de las cosas 2011: Antología póstuma Honduras, poesía negra, editada por el Centro Cultural de España en Tegucigalpa y SEDINAFROH. Su obra ha sido traducida al alemán, chino, francés, inglés, italiano, japonés y ruso. Biografía tomada de Wikipedia,





Notas bibliográficas

1-29 de septiembre de 1578, Ver reseña histórica, Tegucigalpa no fue fundada, sino reconocida . Honduras is Great.
2. LIBRO-BLOG DE CRÍTICA LITERARIA. Especializado en poesía española y la ciudad. De José Ángel Cilleruelo Publicado completo en la red el 16 de septiembre de 2011.

3. Claudia Kerik. Traductora, ensayista y profesora de Letras Hispánicas en la UAM. Tradujo del hebreo "Poemas Escogidos" de Yehuda Amijái, y editó la compilación de ensayos "En torno a Walter Benjamin"  Enero 2007.
4. Poesía mural  enmarcada en los  trágicos sucesos de Orlando, ocurridos el 12 de junio de 2016,  en un  tiroteo en un bar gay de la ciudad de Orlando, Florida. En  el que resultaron muertas más de 50 personas.  El poema fue originalmente escrito en ingles, la traducción aquí presentada es de Marco Antonio Huerta. Se puede visitar el sitio blog Poetas del siglo XXI, Antología Mundial. En  donde hay una muestra de poemas de Roy G. Guzmán.

Créditos de los poemas

10. Livio Ramírez, poema Escritos al amanecerVersos de 4 poetas. Diario La Tribuna, 31 mayo  2015


11. María Eugenia Ramos. Poema Ciudad de México, tomado de Porque  ningún sol es eúltimo. Ediciones Librería Paradiso.1989.
12. Oscar Acosta, poema Patrios Carteles, del libro de poesías Mi País, EDUCA, 1970, p.25.
13. Francesca Randazzo, extractos de Poema Pozo tomado de Poesía Iberoamericana - Honduras - FRANCESCA RANDAZZO - www.antoniomiranda.com.br.        A su vez tomados de la revista chilena LA PATA DE LIEBRE, dirigida por el poeta Aristoteles España: www.lapatadeliebre.cl   
14. Pompeyo del Valle. Poema Amo del libro (de Ciudad con dragones, 1980), tomado de blog Pequeñas Estaciones. Baúl de recuerdos y apuntes.  Un poema de Pompeyo del Valle.http://sinalefa.blogspot.com/2015/06/un-poema-de-pompeyo-del-valle.html
15. Elisa Logan. Poema La ciudad que habito de su libro Poemas de Ángel caído, tomado de la reseña crítica Primeros poemarios: horizontes y laberintos. Janet N. Gold.  University of New Hampshire. Revista Ixbalam .Año 2 No.2, ( sin fecha), pagina 32
16. José Cardona Chapa. Poema  La ciudad que habitas. Tomado de Poetas Siglo XXI. Antología Mundial. Sitio web, Fernando Sabido Sánchez. También publicado en Entrevistas:J. Enrique Cardona Chiapas: hay un reflejo vital entre poesía y poeta.Blog Deriva del peota y gestor cultural Salvador Madrid .


17. Roy G. Guzmán. El poema se publicó originalmente como Restored Mural for Orlando en Public Pool: http://www.publicpool.org/dope/text/roy-g-guzman.Tambien verlo en Poetas del siglo XXI. Antología Mundial. Sitio web, Fernando Sabido Sánchez.       
18. Rigoberto Paredes, fragmentos del poema Los que se aman. Cuadernillo 10, Alcaldía Metropolitana del Distrito Central. (Sin fecha). También en Las cosas por su nombre Editorial Universitaria, 1978, páginas 29-33.
19. Rebeca Becerra, poema Las viejas horas. Tomado de  Papeles que no prometen un visado al cielo.  Poetas que abrieron y cerraron el siglo. Leonel Alvarado, Conexihon, también en el blog de Leonel Alvarado, y en  Revista Hispamérica, No. 128. http://www.baquiana.com/Hispamerica_T%C3%ADtulos_Publicados.htmHispanoamericana.  Ver también MI VOZ. MI PALABRA, blog de la poeta Rebeca Becerra.
20. Roberto Sosa. Fragmentos DESCRIPCIÓN DE UNA CIUDAD EN PELIGRO, tomado de  Un mundo para todos dividido. 1994, paginas 62-64.




Ilustraciones

En orden de aparición  

 Tegucigalpa en el siglo XIX, (Dibujo), Honduras is Great,
 Tegucigalpa, (foto)  http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1564770
La ciudad se levanta, 1911-1914,  pintura de Umberto Boccioni, pintor futurista italiano.
 Idilio, 1979, pintura de Benigno Gómez, pintor hondureño.
Tegucigalpa,(foto)http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1564770
 Ciudad y niños, mosaico  de Denis Berrios, pintor hondureño.
 El perfil izquierdo del cielo, foto de Plaza de las palabras.