Selección de poema de Jacobo Cárcamo. Post Plaza de las palabras



  


«Lejos del verde cuenco de la Patria
afuera de su nítida naranja,(…)
y el himno horizontal de sus corrientes».
De El Emigrado
J. Cárcamo

«si en cada hombre hay un poco de árbol,»
De Pinos de Honduras
J. Cárcamo

«cuando el polvo no mancha
la invisible semántica del aire …
cuando la espuma es oración de garzas
en la erudita boca de los mares,
entonces nos ha dado la palabra 
su espíritu de orales azahares.»
De Elogio a la palabra
J. Cárcamo

Plaza de las palabras presenta una selección de poemas del Jacobo Cárcamo, poeta y periodista, fallecido relativamente joven (43 años),  y  que seguramente no le permitió plasmar una poesía más acabada y madura; no obstante sus poemas dan visos de su embrionaria y talentosa vena poética, en su obra destaca su profundo amor a México (su segunda patria), país al que llego con 26 años y vivió los restantes 17 años de su vida, y  al cual dedico entrañables poemas. Acompaña al poeta Cárcamo también una impronta contestaría, pero   sin caer en el fatalismo, ni en consuetudinario pesimismo que veces acusan los poetas. Tampoco –aunque reivindicativo en sus posiciones-  lo abruma el conato de odio social. Y siempre anidan en su poesía un meridiano aliento de esperanza Su poesía a veces parece sencilla, pero de pronto le arrebata una vigorosa pasión rítmica. Y aunque se adorna de ágiles imágenes, analogías inéditas y provocativas  metáforas, no es un lenguaje rebuscado. En  ciertos pasajes puede acusar una cierta candidez, no obstante lo rubrica su potente e insobornable autenticidad. En esta breve selección, incluimos Agua Fuerte de México y Ahuehuete, dedicados a México, luego Pinos de Honduras, donde recoge el paisaje y geografía de honduras y lo va vinculando a una serie de personajes y temas sociales, donde el poeta oficia el antropomorfismo de  la naturaleza. Aunque no estoy conforme, lacónico poema de protesta pero que señala una ruta y filosofía de vida, donde el poeta le agradece a la vida. Carbón, breve bosquejo de ideas de connotación social, poema con el tono y la mira de Cesar Vallejo. Unión, un poema bipolar de ecología social pero también de hermandad racial.  Cuando pasaste tú, que por su temática nos recuerda el To pass de los poetas románticos ingleses. Y dos poemas finales de los cuales solo incluimos unos fragmentos: Elogio a la palabra, una exploración  por la gramática de la geografía y el lenguaje, y El Emigrado, potencia y vicisitudes del emigrado del antaño que son un espejo del emigrado de hoy.      

Datos biográficos

«El  poeta Jacobo Cárcamo, nació un  28 de noviembre de 1916, en el municipio de Arenal, Yoro, ubicado a 36 kilómetros al oeste de Olanchito, y murió el  2 de agosto de 1959, en la ciudad de México,   a la edad de 43 años. (…) Los restos de JACOBO V. CARCAMO descansan en el Panteón Jardín de la ciudad de México D.F. junto al de otro gran hondureño que fue el polígrafo Rafael Heliodoro Valle. (1) (…) Para Ramón Oquelí “El de Arenal, Yoro, es insuperable en el arte de engarzar metáforas a manera de un prodigioso fuego de artificios pirotécnico. Ello constituye su inmenso atractivo y su limitación. Nos dejo también, como excepción dentro de su línea predominante, el bellísimo boceto “Carbón”. Para Jorge Guerrero: “En toda su poesía campean los elementos reclamatarios; los medios que usa para protestar los escoge de nuestra historia heroica: Cuauhtémoc, Hidalgo, Juárez, Morazán, entre otros… Algunos de sus poemas son épicos, pero la mayoría mantienen una tonalidad lirica general. La poesía de Jacobo Cárcamo es lírica, de una lírica heroica. El verso libre era el que más se adecuaba a su pasión libertaria”.
Para Manuel Salinas, “es uno de los primeros poetas hondureños que anuncian la vanguardia en el país. De acuerdo a Oscar R. Flores “la poesía de Cárcamo nunca se desprendió del todo del modernismo, que en esta época de su vida es una especie de sus trato en el que impera una poética social, épica, telúrica, panamericanista y fundamentalmente humanista. Su estilo aun podría evolucionar, y estaba evolucionando hacia la sencillez y la cotidianeidad… En la literatura hondureña, donde abundan ejemplos de melancolía y pesimismo, la obra de Cárcamo es un interesante caso de inclinación por la fe y por la esperanza. Su poesía ha demostrado superar la prueba del tiempo; quizá porque está encaminada a señalar los contrastes del hombre y los motivos para esperar y luchar por un mañana mejor”. (2)Entre sus principales obras, En vida publicó: Flores del alma (1935); Brasas azules (1938); Laurel de Anáhuac (1954); Pino y sangre (1955). En 1955 se le otorgo el premio literario Ramón Rosa.»

Selección de poemas por Plaza de las palabras

Laurel de Anáhuac, 1954

AGUA FUERTE DE MEXICO

MEXICO: El único país con una X
que es  J de emoción al pronunciarla…
mapa de la esperanza:
esclavo que te pisa se liberta,
hombre que te pronuncia se entusiasma.
Como dioses de pórfido…
como azulados cóndores de amor…
como laureles de berilo y sol,
sin pasaporte entran tus héroes
en la nimia republica de mi corazón.
Soy una hoja de tus jacarandas…
un nuevo caracol en tus arenas…
una alga en el moare (1) de tus lagunas.
Y pienso que al final de mis afanes,
ya con el alma llena de espinas de nopales,
ha de brotar sobre mi frente
el canerio  feliz de tus volcanes.
TUS AHUEHUETES: Morelos del paisaje…
altas estelas de tezontle verde…
Panchos Villas vegetales
con sus cananas de rumores
y arriscado el sombrero de follajes.
TUS JARDINES: lunados carruseles
donde da vueltas un cinturón de hombres
y un cíngulo de aromado de mujeres,
bajo el pirú (2) monumental,
ante la yerba de esmeraldas,
y al compas de la garrula banda municipal.
TUS ESTATUAS: con regular justicia distribuidas
por tu azul territorio generoso…
firmes desde los bronces y los mármoles…
las frentes levantadas y los ojos en celo…
patinadas de tanto verlas
y casi en vuelo por su sed de cielo.
TUS MUJERES: hermanas de tus flores,
poseen la redonda fragancia de los frutos…
con una voz de mandolinas leves…
bellas bajo las noches de las trenzas,
paseando el cuerpo indemne
entre chinampas de amores
y bajo de arboles solemnes.
TUS RANCHOS: son estancias generosas…
recatados palacios de tu pueblo,
enclavados en las lomas
o a la orilla del lago besado de canoas,
dónde Xóchitl vacía su leche fermentosa…
sonríe la india tras la rosa…
el árbol pasea su sombra
y se ofrenda la suave barbacoa.
TU CORRIDO: musical caballería…
avalancha de trinos y colores
en que el amor se vacía
como en un molde de magnolias liricas…
y la Revolución  se hace armonía
para que México la cante y la sonría.
TUS RUINAS: son pretéritos infolios…
cartulinas de luz de las centurias…
pétreos huipiles aborígenes
donde el indio nos da su arquitectura
con grecas de emoción y líneas puras:
Chi-Chen Itza, Uxmal, Teotihuacan
estampan su cultura sobre las rocas
en un alarde de eternidad.
MEXICO: el único país con una X
que es J de emoción al pronunciarla…
porque extiendes tus manos
con cayos de desierto y venajes de ríos
a los perseguidos, los parias y los muertos…
por tus paisajes, por tus mujeres, por tus hazañas,
ha de ser de obsidiana tu vernácula estatua…
Tu Escudo, un Calendario con el águila…
tu Bandera, ese símbolo
que hasta el viento vuelve tricolor…
todo bajo este cielo magistral…
¡y en el centro, un volcán que ya no arroja lava porque murió de amar!


AL AHUEHUETE

Ahuehuete soberbio…
viejo cartujo de una edad de gloria…
enorme ola botánica…
machete de armonía
que en el silencio puro de los bosques
partes en ritmo la melancolía.
A tus plantas llego,
a derramar sus lagrimas
–que eran amarga esencia de congoja–
el audaz Capitán:
¡y arriba se reía
tu sindicato lirico de hojas!
Esa que llama “Noche Triste”
es el día mas claro de tu vida…
en la mitología del México bravío
Tu eres Cuauhtemoc y eres Moctezuma:
erigen su silencio en el martirio
y en la prisión se mueren de amargura:
¡esfinges de bravura…
¡quetzales colosales!
Cuando el ladrón de ayer
avanzo como un viento corrosivo
Tu sin bajar la frente lo miraste
y aguardaste parado como un indio.
Paso bajo tu sombra, que enrojeció de ira…
paso sobre tus hojas que crujieron de cólera…
tus ramas se crisparon como brazos de hierro…
tu savia se hizo fuego
y tus raíces fueron víboras bajo el suelo.
Pero los Niños Héroes–
–gotas humanas de tu patriotismo
y nervios de tus hojas
y ensueño de tus flores
y tendones azules de tu mismas raíces–
gritaron tu coraje en la batalla,
se tiraron al aire en sus banderas
y desde tus cimeras,
llenas de resplandores,
rodaron hasta el suelo,
disparando todavía sus rifles superiores.
¡Oh verdoso aguafuerte del pasado…
Los Niños Héroes–
–ahuehuetes pequeños
sabinos minuciosos
que hacen de ramas brazos y se van a la Guerra–
–supieron ser tan grandes
como un ombú argentino
o como un tamarindo de mi tierra.
Pero no solo la epopeya roja…
pero no solo el huracán de pólvora
que pasa por la vida cercenando oropéndolas,
han prendido en tu alma vegetal
ese diamanterio de heroísmo
que hace de caja hoja tuya una señal.
También en este día vocinglero,
floreciente el florero
de un nuevo carnaval,
te haces confeti sobre los caminos…
ríes sin risa, así, por tu corteza
y prendes tus cantos emotivos
en los oídos de las novias
como en jazmines vivos.
Y por la noche, mientras el paisaje
duerme en el corazón de la laguna,
atraviesa la paz de tus follajes
el submarino de ámbar de la luna.
Hoy eres pebetero de alegría…
torres de risas verdes, alcándara de cielo:
canta la hija viva en el ramaje
y la otra, la humana, la del suelo.
Como si bajo el pétalo de un lirio
se escondieran todas las libélulas…
como si bajo el ala de una estrella
pusieranse a reír todas las reinas…
como si bajo un pórtico de olas
se guarecieran todos los poemas
así, bajo tu palio de esmeraldas
y entre el coloquio de las serpentinas,
pasan las mujeres mexicanas:
y el viento ya no puede con las risas,
ni los perfumes, ni las melodías.
Ahuehuete altanero,
que entre el carnavalesco fulgurar  de este día,
escondes tus rencores de guerrero…
y ante la risa de una mujer
y el ademan de un caballero,
sientes que se te endulzan las lagrimas de ayer.
La Lengua de Castilla
–que hasta en el viento penetro sus ritmos
jamás catequizo tus armonías:
tu garganta fue siempre la del indio.
¡Sí! eres en la película del sueño
una chirimía con alma de cuchillo…
una lanza que canta en lengua azteca
y una estela de azules jeroglíficos.
Y estas erguido aun,
ahuehuete guerrero…
obelisco de indios…
catedral de esmeraldas melodiosas…
erguido firmemente…
alta la verde frente el paisaje…
tensas las ramas…
el idioma puro,
y en todo el continente la elegancia
de un charro parado frente al Futuro!


 



Pino y Sangre, 1955

PINOS DE HONDURAS

En los mas agresivos litorales…
alli donde las cumbres horadan firmamentos…
alli donde las rocas se orilla de cenit…
donde las aves bordean astros,
y el césped y el roció
y todo un film de flores y dolores
deambulan por los senos de la nube,
allí enarbolan su virtud de los pinos.
Pinos de Honduras…
bayonetas sonoras…
pagodas de zafiros…
capitanes de cordilleras,
con uniformes de tempestades
y con relámpagos por charreteras.
si un niño es un arbusto vagabundo…
si una madres es ceiba de sangre
vuelta lluvia de luna sobre el mundo…
si en cada hombre hay un poco de árbol,
por las venas de cada hondureño
discurre un mar de pinos sin segundo.
Es sudor campesino la savia de los pinos…
arden sentencias mayas en su escamoso tronco…
es un incienso laico su resina,
y son remedos de flechas remotas
los verdes alfileres de sus hojas.
Pinos de Honduras…
teponaxtles de luz…
cuando la noche adensa sus crayones
y mete su cuchilla en las cabañas…
cuando hasta la montana se recoge
bajo un cielo de turbios pabellones,
en terrenal tapete de terrores
y entre vientos de cobre,
abre su antigua lámpara el ocote.
En el vértice cívico…
en el pináculo septembrino,
pleno el aire de himnos y la tierra de niños,
el alma esta presente como el pino.

Y así también, cuando la mano
sórdida…sanguinaria…sombría,
viola el Jazmín y decapita al trino,
entonces con el agua hasta el designio
y los poros abiertos en historia,
junto a la piel del pino escucha el indio.
El descifra botánicos infolios…
el sabe el pensamiento de los arboles
como conoce el pino la raíz de los hombres.
Pinos de Honduras…
que en veranos de ópalo
y frente a gobelinos de arco iris,
extienden por los cerros sus cameras de hojas…
erigen en la brisa castillos de fragancias
y alargan sus rumores…
¡Perfumes musicados…sinfonías de olores!
Si en la tarde plagada de revólveres,
frente al panorama gris de buitres
y ante la sombra de la bota empírica…
si cuando nos cubren capuces de exilio,
o se nos va el laurel,
o nos tajan letales destinos,
¡pudiéramos llevarnos nuestros pinos!
Si en nuestros afanes tutelares
fuéramos como el rayo
que se resuelve en lumbre
para condecorarse de pinares!
Pinos de Honduras…
con mucho de escudo y de bandera…
marsellesas cilíndricas…
verticales caminos…
pirámides de índigo…
¡Brazos verdes de indios oprimidos
que entre pinares nacen… y mueren viendo pinos!


AUNQUE NO ESTOY CONFORME...,1938

Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida porque he vivido pobre.
Tal vez si fuera rico
Tendría el alma dura
Y sordos los oídos
Y cerrados los ojos.
Tal vez si fuera rico,
Mi verso -caracol humano-
No sería esta recia repercusión de pueblos
Enloquecidos de hambre.
¡Aunque no estoy conforme,
Yo agradezco a la vida!


CARBON,Brasas azules, 1938

Los ojos verdes de tanto ver canciones,
El cabello un ejército de negros alfileres
Que defiende el cuartel de las ideas...
Las manos como fuertes sensitivas
Que con el roce del dolor del mundo
Contraen sus diez hojas para formar dos puños;
¿Y el corazón? El corazón buscadlo
Bajo las ropas de una niña hermosa
O en el bolsillo sucio de un obrero.

UNION

En las ramas de los árboles
Se han dado un abrazo verde
Las dos riberas del río.

Árbol del negro,
Árbol del blanco,
Juntad vuestros ramajes
Por sobre el río negro de las clases.

Las dos riberas del río
En las ramas de los árboles
Se han dado un abrazo verde.


CUANDO PASASTE TÚ...

Los frondosos jardines -canéforas de índigo-
Volcaron sus canastas de perfumes.
El viento te hizo vallas de música, y los granos
De las rubias arenas paráronse a mirarte.
Mis versos como tristes golondrinas falderas
Buscaron el verano de tus carnes,
Bajo el frío rojo del deseo.

Por escrutar enigmas bajo tu enagua lírica,
El camino ese día dejo de ver al cielo.
Los dedos de la brisa pulsaron los follajes
Y hubo como una lluvia de palomas paráclitas,
¡Cuando pasaste tú!


Elogio de la palabra
(Fragmento)

Como espada golpeando en otra espada…
como árbol de rodillas ante otro árbol…
como estatua quebrada contra estatua
como rio cayendo en otro rio
o como fuego que besara llamas ,
con mis propias palabras cantare a la palabra.

La palabra. La palabra es arcoíris
con siete letras de diete colores…
si el rayo de la idea corta lluvias de verbo
el espacio se irisa de rumores.

La voz humana
el termino con alma y orillas,
con azules contornos y corazón morado,
semeja la conciencia dela tierra
emergiendo en paisaje articulado.

Con solo hablar se reza
aunque en la voz cabalgue una herejía…
si cae una dicción en nuestras mentes
en nuestra lengua-tierra va florecer un día.

Bajo el rubino cielo de la boca…
sobre el suelo movible de la lengua
y entre los dientes–albas cordilleras
nada a la voz supera.

Ni la oratoria nítida del sol,
ni la flor que abre pétalos para decir aromas…
ni la cristalizada sangre del rubí…
en el adiós dela tarde…
ni el himno de las hojas…
ni la sintaxis del pájaro
que nos lee cada día
su matinal periódico de trinos…
ni la gramática del rio
-serpentina de alegre celofanes-
ni la alegre marimba de los bosques
que tocan fuertes vientos como si fueran hombres…
ni el guijarro que grita
bajo el golpe del casco del caballo
nada como el vocablo.

Cuando la voz ajusta sus fragancias
a la curva esencial de las imágenes…
cuando el agua del verbo corre exacta
entre el horizonte de las márgenes …
cuando el polvo no mancha
la invisible semántica del aire …
cuando la espuma es oración de garzas
en la erudita boca de los mares,
entonces nos ha dado la palabra 
su espíritu de orales azahares.

Son venablos sonoros las palabras agudas
con el final acento como un nimbo…
late un ángel de luz sobre las graves y
alzan su jiba de oro las esdrújulas
en el antepenúltimo corimbo. 

Si hubiera entre los hombres
Esa dulce hermandad de las palabras,
Que avanzan hacia el raro vértice del sinónimo
Y se unen en parvadas,
forman coros de plata
para definir a sus hermanas .!
hay palabras delgadas como un hilo de sol,
turgentes como senos, altas como atalayas…
otras tiene esquinas y almenas de palacios
y algunas son abejas en panales de labios.

Hay términos ya muertos…
palabras como viejos generales sin guerra ,
herrumbrosa armadura de verbales aceros ,
cadáveres fonéticos
que resucitaran en días justicieros.

Vocablos sodomitas, híbridos, andróginos,
oscilando en antárticos y árticos de sexo,
danzando ciegamente
en un turbio ecuador de vicios negros 

Hay la palabra nueva, párvula, resurrecta
Que vuela por la vida sin bautizo académico.
  
Voces que están naciendo y que se nombran
urdiendo un soliloquio…
surgen desde las ondas,
se llaman en las frondas,
atan sus niños silabas con pañuelos de sombra
y afloran a los libros como dalias sonoras.
(…)


EL EMIGRADO
(fragmento)

Lejos del verde cuenco de la patria
afuera de su nítida naranja…
sin sus mares de arrullos especiales…
sin sus pinos-erectos Morazanes-…
huérfano de su sol
del himno horizontal de sus corrientes…
sin luz de hermanos,
sin fulgor materno,    
sin ancla de telúricos paisajes.
El emigrado acendra su coraje.

Su voz es pura y ancha…
condenatorio océano…
justiciera avalancha…
campana de hombres libres
con badajos de sangre y humanitarios timbres…
Bajo el profundo cielo,
el Emigrado es un laurel de hierro.

Sus manos son las manos de su pueblo…
su sueño es una humana procesión
por cárceles,
por tumbas,
por álgidos espacios de opresión.
Madres muertas…
niños lívidos…
ancianos de fe tensa
desembocan protestas
en su sangre concreta.
(…)    





Notas Bibliográficas 

1. Moare, palabra proveniente del francés, un tipo de tela dura que emite reflejos MOARÉ o MUARÉ El moaré es una tela aprestada por aplastamiento irregular de su grano, procedimiento que le da un aspecto a la vez brillante y mate en función de la luz. La palabra viene del francés moire [leer mware] y del adjetivo moiré [leer mwaré]: al principio correspondía a tejido hecho con pelos de cabra.
2. Pirú. de Perú, en México turbinto,  Árbol de América Meridional, de la familia de las Anacardiáceas, con tronco recto, corteza resquebrajada y ramas colgantes; hojas compuestas de hojuelas lanceoladas siempre verdes, flores pequeñas, blanquecinas, en panojas axilares, y fruto en bayas redondas de corteza rojiza y olor de pimienta. Da buena trementina y con sus bayas se hace en América una bebida muy grata.

Créditos

Enlaces


Pino y sangre

Laurel de Anahuac



Brasas azules

Poesías tomadas de  Biblioteca Virtual Antología Mínima, blog de Jorge Luis Oviedo http://bibliovirtualpoesia.blogspot.com/2011/11/jacobo-carcamo-antologia-minima.html

Textos y poemas

Blog Jacobo Cárcamo, Poesías tomadas de  Biblioteca Virtual Antología Mínima, blog de Jorge Luis Oviedo Los mejores poetas de honduras, Alabanza a Honduras, Prologo, selecciones y notas de  Óscar Acosta. Editorial Anaya, 1975 LOS PREMIOS NACIONALES DE LITERATURA RAMON ROSA, (1951-1972), selección y notas de Óscar Acosta. Dirección General de Educación Artística y Extensión Cultural, 1973

Ilustraciones

Retrato de Jacobo Cárcamo, oleo por  Mario Castillo  
Portada de libro Pinos y sangre, Google imagen
Jacobo Cárcamo, foto en blanco y negro, Google imagen