Microrrelato: La revelación por Mario A. Membreño Cedillo






Yo se bien que se llamaba Paula porque Alina me lo había dicho  en el café de la calle Alves. Cuando desde la ventana  vimos pasar a Paula, y Alina casi sin mirarme, señalando figuradamente con su dedo, exclamó: ¡Vaya esa es Paula! ¿Qué diablos hace aquí, y a estas horas? Lo juro que me sorprende verla aquí porque se muy bien que ella no debería estar aquí y menos a estas horas. Después de eso, Alina me miro casi sin mirarme, como si ella no estuviese aquí conmigo. Y mientras se tomaba su café sin pronunciar palabra;  yo pensé que algo había pasado. Porque algo me había pasado. Yo desde entonces ya no he podido quitarme a Paula de la cabeza. Para mi el paso de Paula había sido una revelación. Desde entonces ella es para mí, una especie de musa. Pero eso solo yo lo sé. Nunca se lo dije a ella y nunca más la volví a ver. Solo la he visto en sueños. Cuando la veo pasar frente al café, la estoy soñando y cuando paso frente al café y ella ésta adentro mirando desde el café, es  ella quien está soñando. Entonces me doy cuenta de que detrás de la fachada de los sueños,  a nosotros solo nos separa: un cristal, una calle y una mirada.






Fuente: De cuentos miniatura y otos relatos© (2004) Mario A. Membreño Cedillo.   Crédito de la ilustración Plaza de las palabras.