John Keats: la imaginación poética (2da. entrega)*




MARIO A. MEMBREÑO CEDILLO**






Dibujo por  M.A. Membreño Cedillo, 2004

PRIMERA PARTE

(Selecciones)
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El redescubrimiento de la individualidad
Nace, en este período(el romanticismo), un redescubrimiento de la naturaleza y una «especial preocupación por el yo y las preguntas que de ellas se derivan», preguntas que ya habían hecho temblar la ciudadela griega, énfasis que se traduce en «la identidad del poeta, su relación con los demás, sus respuesta a los sentimientos de los otros, su capacidad de conocimiento, su entendimiento de la sociedad, del pasado y su futuro» [Martínez Luciano :10] Así la literatura romántica desarrolla un gusto por la individualidad .Sin  embargo, este gusto por lo individual no era enteramente nuevo. Ideas que ya estaban almacenadas en las abigarradas impresiones del  renacimiento :«el descubrimiento del mundo y de si mismo”, por lo que “como los antiguos, los hombres encontraron un franco placer en vivir, sentir el gozo de la belleza sensual, confiar en la naturaleza y los impulsos humanos»  [Phineas Stern :1948:5] El individualismo, «...fue de hecho, casi el trato dominante en el renacimiento, y ha sido a menudo señalado que el romanticismo, esencialmente, no fue una nueva creación, sino una reafirmación que valora ciertos elementos de la experiencia humana y que habían sido subordinados durante la edad de la razón. Pero en el romanticismo,  la recurrencia del individualismo había algo desconocido antes. Ahora incluía algo más que  el individualismo; ello significa el valor de cada individuo como tal.» [Spencer: 8] Sin embargo, hasta entonces el individualismo, había sido de pocos, la novedad con el romanticismo, es que abre las anchas puertas de la ciudadela y se desparrama por el campo, lo peculiar adquiere relevancia, el trato borra diferencias, en términos modernos el romanticismo, asienta una visión más democrática  de la sociedad, y nos devela  al hombre común, como parte integral del universo. Paisaje romántico en que se enfilan, uno a uno : «su concepción del yo, las relaciones con el no yo, la importancia de la imaginación, la nostalgia, el sentimiento, el pasado( la edad de oro), el papel ejemplar de los griegos, la niñez, la inocencia, etc.» [Lapoujade 1988:196]

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La imaginación romántica
Si el arte por esencia es imaginativo, el romanticismo es el templo de la imaginación. Hay una idea recurrente que asociada  a los románticos, revolotea de arriba abajo; y es que, el romanticismo en sus extremos, impulsa las pasiones, quizá hay que detenerse algunos minutos reloj en  mano, y observar el paisaje con recordada tranquilidad, tal y  como sugería Wordsworth. Cuando Petrarca  en 1335 ascendió al monte Ventaux en Francia, lo hizo por el puro placer de la experiencia y este hecho marco un nuevo horizonte entre el hombre y la naturaleza. Para algunos Petrarca es el primer hombre moderno [Phineas Stern :1948 :5], pero no podríamos decir igualmente, que esa experiencia por contactar la natureleza, lo convierten automáticamente en un  romántico porque,  ¿qué diferencia hay entre San Francisco de Asís hablándole a los animales, Petrarca subiendo un monte por puro placer, Wordsworth imaginando los fundamentos concretos de la campiña inglesa, Shelly  para quien un pájaro era  un espíritu, o Keats que deseaba ser pájaro por el puro placer de picotear los granos de su ventana ? O cualquier transeúnte de este apresurado siglo XXI, que inadvertidamente se sienta cómodamente en la banca de un parque y mientras alza su vista despreocupada, ve a lo lejos un árbol cuajado de pajariillos que saltan de rama en rama; y se pregunta si aquello que ve no son espíritus saltando de rama en rama.  O aquella mujer moderna que en la prolongada noche, contempla un crepúsculo que nos sugiere amablemente al pintor ingles  Turner. O  aquel  individuo que oye una antigua canción que le hace temblar  a saber que hojas de la conciencia. Los casos podrían ser innumerables y atípicos, casi inverosímiles para la mente moderna, pero estamos ante las sombras del árbol del romanticismo, cuyas raíces son profundas en la psiquis humana y sus vigorosas  ramas, movidas por el viento de la conciencia, abanican un horizonte de petrificados  cielos.

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El duro acento de la pasión imaginativa
La pasión, es en su manifestación el resultado de emociones y vivencias, pero no es sentimentalismo, y  tampoco un simple impulso dionisiaco, la pasión comporta un orden, una definición, un cierto grado de intensidad. Y si  se establece una diferencia entre pasión y emoción, por la primera entendemos que hay un objeto al cual va dirigida, en cambio la emoción no tiene un sentido de finalidad. La pasión romántica esta dirigido hacia un entorno, hacia un fin lejano, tiene una teleología, no es un simple arranque emotivo, es una partida hacia el molde primigenio de un horizonte de sensaciones. El filosofo ingles Hume una vez recalcó “Sin pasión ninguna idea tiene fuerza”. Por su parte el poeta romántico Coolridge, va aún más lejos al afirmar que no hay ideas profundas sin sentimientos profundos. Uno de los más brillantes pensadores románticos y con una influencia determinante en las ideas poéticas de Keats, fue  Hazlitt, quien  concluye: «La pasión, en síntesis, es la esencia, el principal ingrediente en la verdad moral, y la calidez es segura para encender la luz de la imaginación sobre los objetos que nos rodean. Las palabras que iluminan son siempre inseparables de los pensamientos que encienden» [Hazlitt: 165] Pero a su vez esta pasión tiene un fundamento imaginativo. Hulme lo explicó citando al
filósofo Bergson, para el cual hay dos núcleos de conocimiento: los intensivos y los extensivos, para estos últimos el  intelecto solo puede tratar con los extensivos, mientras para los intensivos se debe usar la intuición. [Hulme: 970]

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La capacidad negativa de la imaginación
Keats afirmaba que lo decisivo en el poeta no es presentar un mensaje personal, filosófico o moral, ni una individualidad interesante y genial, ni siquiera una especial habilidad del lenguaje, sino tener “capacidad negativa”; o sea, «ser capaz de olvidarse de si mismo y sumergirse en las situaciones y cosas para hacerlas poemas» [citado: Martinez: 1997:10, Velverde y Panero:1989]  Por su parte el critico Herbert Reed, sintetizaba: « la capacidad de cambiar sin perder la integridad» [Reed :976]. Hazlitt, a quien Keats leía y estudiaba, observaba: «abstraerme de mi presente ser y tomar un interés en mi futuro ser (solamente ) en el misma sentido y manera, en la cual yo puedo salir enteramente de mi mismo y entrar en las mentes y sentimientos de otros» [Jackson Bate: 339] Pero, Keats, también agregaba en su carta a Dilke:«Lo que yo entiendo por capacidad negativa, es cuando un hombre es capaz de estar en incertidumbre, misterios, dudas, sin que nada irritable alcance los hechos y la razón» [Jackson Bates :333] Es decir, nosotros deberíamos tener la capacidad de estar  en misterio y duda, sin extender nuestra identidad y racionalizaciones a nuestro conocimiento limitado. Por esto Keats sostenía que, «la excelencia de todo arte esta en la intensidad, capaz de hacer que todos los desacuerdos, se evaporen por estar en estrecha relación con la belleza y la verdad» [Martínez: 1997:11]


SEGUNDA PARTE

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La belleza como representación de la voluntad
«Lo que la imaginación toma como bello tiene que ser verdad» Esta sentencia de Keats, enlaza la estética y la moral. Keats creía en los lazos imperecederos de este binomio. La belleza, no solo es belleza, sino que tiene que ser verdad. Es por eso que la  belleza acecha en todos los ángulos de la poesía de Keats. Por eso el también afirmaba: «El principio de belleza en todas las cosas» Y en el verso primigenio de su Endimion, predica: «una obra hermosa es eterna alegría». Reafirmaba, estéticamente, «en un gran poeta, el sentido de la belleza domina cualquier otra consideración, o más bien borra toda consideración».” Había en keats un anhelo por una belleza casi etérea, como patrón universal, no la relacionaba con el intelecto, sino « la poderosa idea abstracta en todas las cosas» Sin embargo esta poderosa idea, contrastaba con la capacidad de Keats por los detalles, su contundente visión de lo que lo rodea, su percepción exacta de las cosas, horizonte de revelaciones cotidianas abiertas al influjo de la belleza, y a ensamblar la posibilidad de construcción de un lenguaje intuitivo y dibujar una escena poética basada en las sensaciones, pero sin descartar  lo real de los siglos, la finura  de la brisa y  el poderío de la grama

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Un clan de sensaciones
Keats, quien en su vida fue considerado como un poeta sensible, proclamaba una vida de sensación más que de pensamiento”[Arnold :7] Solo así nos explicamos como un día se le ocurrió decir:  «Nada me sorprende más que el instante [...]el sol, al ponerse, siempre me alegra, y si un gorrión se acerca a mi ventana, tomo parte de su existencia y me pongo a picotear la arenilla» [Arnold :21] Una declaración como esa podría dejar atónito a más de algún poblador de la modernidad  babilónica o de la atlética  postmodernidad; y por eso, perfectamente podemos aceptar ver en el film de Zeffirrelli, a San Francisco de Asís, vestido en  blanco camisón, siguiendo como el viento por un empinado tejado a un pajarillo; pero una escena como esa o una sentencia semejante a  la de Keats, llevadas intactas a la calle de lo cotidiano podrían parecer un disparate en  la verticalidad  de piedra del mundo moderno. De ahí que hay que sintonizar la mente de Keats, en función de parámetros más apropiados, tal es la  definición de Schiller, sobre los poetas ingenuos y sentimentales [Jung: 176-179]. Bajo ese diseño de perfiles, Keats estaría más cerca de los poetas ingenuos, ya que él no necesita reproducir la realidad, ´porque él no solo la vive sino que la prolonga, al contrario de los poetas sentimentales, que por no tener la vivencia sensible ni la capacidad de desdoblarse, tienen que imitar la realidad  Igualmente, T.S.Elliot, en su tipología de los poetas,  podría haber colocado a Keats entre los poetas reflexivos, capaces de ser influenciado por  el ambiente, las sensaciones; al contrario de los poetas intelectuales incapaces de reaccionar al estimulo de las sensaciones [T.S.Elliot :934] Por eso vale recordar al mismo keats, oigámoslo quietamente: «Puedo tus sonrisas/ buscar como antes las buscaron en griegas islas,/bardos que murieron sobre amable césped/dejando la gran poesía a un pequeño clan,/Oh dame su vigor antiguo y nunca oído».[Fragmento de poesía A Mayo]

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La Belle Dame Sans Merci
Keats era un poeta de arquetipos, arrancaba jirones del  pasado, los vestía con los colores de la sensibilidad poética y anhelaba tocar con la yema de sus dedos  las huellas sólidas del  escurridizo futuro. Hay otro poema de Keats: A una Dama Vista por un Instante en Vauxhaul; que nos presenta otra faceta:”desde que tu hermosura me enredo en su telaraña/y me atrapo en tu mano sin guante”.  Preludio de un poema final en que se quita el guante de la mano. Su poema medievalista, irónico y extraño: La Belle  Dame  Sans Merc. ¿Quién sería, en la mente de Keats, esta bella dama sin piedad? ¡Será, acaso la misma Fanny Brawne! A quien le había escrito un poema, en  cuyo verso inicial, invocaba: “A tu piedad me encomiendo” Pero, esto no es suficiente para  etiquetar injustamente a Fanny Brawne, quien incluso, quiso acompañar y cuidar a  Keats en Roma, a lo que él se opuso. Por supuesto, La Belle Dame Sans Merci, va más lejos, bastante más lejos, mucho más lejos que la mirada, y representa, soberanamente un arquetipo universal, cuyos versos finales son : «Pálidos reyes vi, y también princesas/pálidos guerreros todos ellos con una palidez mortal ;/y gritaban : la bella dama sin piedad /os ha esclavizado./ Vi sus hambrientos labios en la oscuridad,/como horrorizados, muy abiertos/ y me desperté y me halle aquí/ en la ladera de la fría colina./Y así es como aquí permanezco/solitario y pálido vagabundo/ aunque el junco este marchito en el lago/ y no cante ningún pájaro». Por demás, versos mordaces, remotos e imaginativos, que devuelven una instantánea en blanco y negro del perfil izquierdo de  keats.



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*Un extracto de este ensayo fue publicado en dos partes en la Revista Siempre de Diario el Heraldo, en sus ediciones del 18 y 25 de Enero de 2004. Una versión completa fue publicada en Caxa Real, UNAH,  2005.
**Escritor hondureño.